Image Credit: Dominic Chavez/World Bank

Tras la tragedia del Rana Plaza, el Centre for Policy Dialogue (CPD) inició un ejercicio de vigilancia con el fin de llevar un control de las actividades posteriores al desastre, centrándose en la etapa de cumplimiento de los compromisos contraídos por las distintas partes interesadas. El Gobierno de Bangladesh adoptó las recomendaciones que arrojaron las investigaciones realizadas por el CPD de no solo resolver las cuestiones inmediatas y de corto plazo, sino también de enmarcar políticas encaminadas a establecer mayores medidas de responsabilidad pública y privada, mejorar los derechos laborales y la seguridad en el trabajo. 

CONTEXTO — El desplome del edificio Rana Plaza el 24 de abril de 2013, en el que había cinco fábricas de ropa, dejó un saldo de más de 1130 víctimas y produjo lesiones graves a miles más, muchas de las cuales eran mujeres. Inmediatamente después del incidente, el gobierno, el sector de fabricantes de prendas listas para usar (RMG), compradores internacionales y socios en desarrollo, prometieron brindar apoyo financiero y de otro tipo tanto para las víctimas como para los trabajadores. Sin embargo, una vez que se habían abordado las inquietudes inmediatas con respecto a la seguridad, el cumplimiento de las promesas comenzó a perder ímpetu.

QUÉ HIZO CPD — CPD intervino para vigilar los esfuerzos posteriores al desastre y puso bajo la lupa el estado del cumplimiento de dichos compromisos. Con este fin, lanzaron el programa “Vigilancia post-Rana Plaza: Una iniciativa de la sociedad civil” en colaboración con 14 organizaciones de la sociedad civil —incluidas las asociaciones que representan los derechos laborales y de las mujeres, la fabricación de prendas de vestir y en materia de incendios y seguridad— y algunas personas sobresalientes de la sociedad civil en Bangladesh. La iniciativa se llevó a cabo de manera rigurosa de mayo de 2013 a abril de 2015 y, durante ese tiempo, emitieron cuatro informes de vigilancia a fondo, con base en investigaciones de campo y en entrevistas con las familias de los fallecidos, víctimas sobrevivientes, trabajadores RMG, propietarios de fábricas, responsables de formular las políticas y los compradores de productos RMG. 

Asimismo, CPD convocó a sostener diálogos entre diversas entidades de interesados, lo cual ayudó a poner de relieve importantes cuestiones subyacentes a esta tragedia, incluidas las malas condiciones de los entornos laborales y la corrupción, encaminados a asegurar que los edificios reciban el mantenimiento adecuado y cumplan con todos los códigos correspondientes. También, se plantearon inquietudes en torno a la falta de responsabilidad y la capacidad limitada por parte de las instituciones públicas, lo cual apunta a una falta de preparación en general para hacer frente a los desastres de esa magnitud. Estos diálogos también sirven para reunir a las víctimas sobrevivientes con las familias de los que perecieron para que compartan sus respectivas experiencias, se apoyen mutuamente, expresen su frustración por las promesas incumplidas de los distintos grupos, y contribuyan a mejorar las medidas de responsabilidad, los derechos laborales y la seguridad en el trabajo de ahora en adelante. 

Esta iniciativa fue una respuesta espontánea al desastre del Rana Plaza y, como tal, no había tiempo para que el CPD movilizara recursos para sacarla adelante. Más bien, gracias al financiamiento básico que la Iniciativa Think Tank le brindo a la organización, esta pudo contar con los medios necesarios para emprender esta difícil tarea.

El RESULTATO — La respuesta a esta iniciativa fue abrumadora: entidades de todo el mundo consultaron los informes de vigilancia, los diálogos entre múltiples partes interesadas tuvieron una asistencia muy nutrida, y fue significativo el interés de parte de los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales. Esta atención también derivó en un aumento en el apoyo y la asistencia para las víctimas, mediante los aportes de organizaciones y personas locales y extranjeras que querían tomar medidas al enterarse de las dificultades que enfrentaban.

La iniciativa también potenció la atención generalizada de comprometer a las partes interesadas clave del medio internacional –incluidos los principales compradores de RMG elaborados en Bangladesh– para que consideraran varias opciones que incentivaran a los proveedores y autoridades locales a asegurarse de cumplir con las normas de los códigos de construcción y promover la seguridad en el trabajo y los derechos de los trabajadores. Además de compartir sus conclusiones y recomendaciones en numerosas reuniones y eventos internacionales, el CPD fue invitado a unirse a los consejos consultivos de organismos privados clave, como el Accord Bangladesh, que supervisa el cumplimiento de los códigos de construcción y protección contra incendios, los derechos de los trabajadores y entornos laborales seguros en la industria RMG.

El CPD planteó un número de recomendaciones en función de sus conclusiones a diversos interesados, entre ellos el Gobierno de Bangladesh.  Algunas de estas recomendaciones fueron las siguientes: asignar fondos suficientes para el tratamiento médico de las víctimas, implementar los esquemas de reempleo para los supervivientes y mejorar la seguridad en el trabajo.  Asimismo, el CPD instó al gobierno a implementar planes de acciones correctivas para los propietarios de fábricas RMG, desarrollar un sistema local de inspección y vigilancia para supervisar el continuo proceso de reforma y para tomar medidas encaminadas a asegurar acceso preferencial al mercado de los Estados Unidos para los productos RMG confeccionados en Bangladesh. A la fecha, más de la mitad de las 60 recomendaciones del CPD han sido adoptadas por el gobierno y muchas de ellas también han sido implementadas.  Estas no solo han servido para abordar los problemas inmediatos y a corto plazo posteriores a la tragedia, sino que también han ayudado a enmarcar políticas para realizar mejoras sistemáticas de ahora en adelante.

En general, la iniciativa ayudó a asegurar que a los actores clave, incluido el Gobierno de Bangladesh y los principales compradores RMG, se les exigiera rendir cuentas con respecto a sus compromisos contraídos tras la tragedia de Rana Plaza. El trabajo del CPD también arrojó otros avances, en combinación con los esfuerzos de apoyo a los intereses y de compromiso con la comunidad por iniciativas similares.  Al mes de abril de 2016, tres años después de la tragedia, se había modificado la ley nacional del trabajo, se habían inspeccionado más de 3600 fábricas que producen prendas de vestir listas para usar, el salario mínimo de los trabajadores había subido casi al doble y se había aprobado el derecho a formar sindicatos dentro de las fábricas. Si bien, la iniciativa del CPD es solo una de muchas otras que tenían el objetivo de abordar los problemas derivados de la tragedia del Rana Plaza y aquellos que esta puso de relieve, dicha iniciativa se diferencia de las otras en que fue impulsada por un grupo exclusivo de organizaciones sociales –la mayoría de las cuales tienen su sede en Bangladesh– y que continuó durante varios años.

En la actualidad, el CPD está realizando nuevas investigaciones con el fin de obtener un mejor entendimiento de la manera en que la continua reestructuración económica y social se está arraigando en el sector RMG de Bangladesh. Mediante el estudio, el CPD efectuará una encuesta de 2000 trabajadores en 350 fábricas RMG por todo el país. Se prevé que sus conclusiones y recomendaciones en materia de política contribuyan a establecer un sector RMG en Bangladesh que sea competitivo, que cumpla con las normas y que sea sostenible a escala mundial, en momentos en que el país avanza para cumplir sus metas de exportación de ropa por un valor de 50.000 millones de dólares estadounidenses para el año 2021.

Para obtener más información sobre el CPD, visite http://cpd.org.bd

Elementos vitales

Date Established:
1993

En general, la iniciativa ayudó a asegurar que a los actores clave, incluido el Gobierno de Bangladesh y los principales compradores RMG, se les exigiera rendir cuentas con respecto a sus compromisos contraídos tras la tragedia de Rana Plaza.
Dhaka, Bangladesh
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