En el Perú, la mitad de los estudiantes de todas las universidades en el campo de las Ciencias Sociales son mujeres. No obstante, solo uno de cada tres profesionales en la fuerza laboral, uno de cada tres profesores universitarios y uno de cada cinco expertos en medios de difusión son mujeres. ¿Por qué son menos las mujeres que participan en eventos académicos y que ocupan puestos docentes, directivos y mediáticos? Y, ¿qué podemos hacer al respecto?

[Nota del editor: Esta publicación es la secunda de una serie de blog sobre los think tanks y la igualdad de género, editada por Shannon Sutton y Natalia Yang.]

En enero de 2014 cuatro de las instituciones dedicadas a la investigación social más importantes del Perú (el Grupo de Análisis para el Desarrollo – GRADE; el Instituto de Estudios Peruanos – IEP; el Centro de Investigación Sociológica, Económica, Política y Antropológica de la Pontificia Universidad Católica del Perú – CISEPA; y el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico) crearon el Grupo Sofía con el apoyo de la Iniciativa Think Tank. Desde sus inicios, el Grupo Sofía se ha centrado en el activismo basado en la investigación y en crear una mayor conciencia y proponer soluciones en torno a las problemáticas de género en el mundo académico de las Ciencias Sociales. En particular, nos centramos en las actividades que pueden ayudar a promover una mayor participación de las mujeres en las esferas de la elaboración de trabajos académicos y la difusión de los conocimientos, así como en la participación en debates públicos y la formulación de políticas. En este artículo, escribimos sobre lo que estamos aprendiendo a través de nuestra investigación e ilustramos los motivos por los que existen estas desigualdades.

Nuestro enfoque

Recientemente realizamos una serie de estudios sobre la desigualdad entre los géneros en las Ciencias Sociales incorporando una gran variedad de perspectivas que procuran explorar: los obstáculos que enfrentan las mujeres a lo largo de su carrera profesional; las narrativas que construyen para explicar sus trayectorias; las dificultades adicionales que las mujeres afrontan en las Ciencias Económicas, un campo mayoritariamente masculino; y las experiencias iniciales de las jóvenes que deciden comenzar una carrera académica o investigadora. También incluimos una revisión comparativa de las políticas de educación superior que procuran generar igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

En estos estudios se demostró que la proporción de profesores hombres que ocupan puestos de educación superior (27,8 %) es prácticamente el doble que la proporción de mujeres que ocupan dichos puestos (15,5 %). Solo el 36% de mujeres mayores de 45 años alcanzan los los cargos docentes más altos en comparación con el 54 % de sus pares masculinos. Si bien los sueldos de académicos e investigadores son en general bajos, más hombre (25,4 %) que mujeres (15,6 %) se encuentra en el grupo de ingresos más altos.

En cuanto a la elaboración de trabajos de investigación, hay algunas diferencias entre los hombres y las mujeres. Si bien la elaboración de trabajos de investigación en el Perú es generalmente insuficiente, debido a este entorno precario en el campo de la investigación, la cantidad de investigaciones publicadas por hombres es igual a la cantidad de investigaciones publicadas por mujeres. Ahora bien, cuando se trata de la participación de las mujeres en eventos académicos y en los medios (por ejemplo, comentarios de expertos sobre un tema), las diferencias son marcadas. La participación de los hombres en todo tipo de medio de difusión (radio, televisión, periódicos, etc.) duplica a la participación de las mujeres en todos los casos.

Por qué existe esta desigualdad

Incluso cuando nuestros estudios emplean distintas metodologías, las conclusiones que explican estas desigualdades son similares. Por un lado, en el Perú el contexto más amplio en el que se desarrollan las carreras académicas e investigadoras en el campo social es sumamente precario, sin fondos ni políticas públicas que permitan promover la investigación. Esto ha llevado a la escasa institucionalización de las carreras académicas e investigadoras, en las que las redes informales desempeñan un papel más firme que los proceso profesionales y meritográticos. Si bien estos factores afectan a todos los académicos, las mujeres se ven más desfavorecidas porque las normas del juego se establecen en torno a paradigmas predominadamente centrados en los hombres.

Además, nuestros estudios concluyen que la desigualdad entre los géneros se puede atribuir a lo siguiente:

- el reparto desigual de los trabajos domésticos y asistenciales crea barreras que las instituciones no reconocen como elementos que establecen distintos puntos de partida para los hombres y las mujeres, y por ende tienden a repetirse 

- el predominio de mecanismos de discriminación sutil y no tan sutil que se traducen en estereotipos, comentarios paternalistas y otros comportamientos y creencias que suelen menospreciar la labor de la mujer y su propia autoestima

- las prácticas sociales iniciales en las familias, las escuelas y las universidades que generan una orientación distinta hacia ciertos temas, metodologías y formas de conocimientos, y una distinta apreciación de ellos

- el hecho de que los hombres y las mujeres dan por sentado las desigualdades entre los géneros y las perciben como algo natural, en lugar de un producto de la sociedad o la cultura en la que conviven.

Si bien la debilidad del contexto institucional y nacional en el que se desarrollan las carreras académicas e investigadoras en el Perú puede agravar las desigualdades entre los géneros, la bibliografía señala que los patrones y las causas de estas desigualdades son parecidas en toda la región de las Américas. Las investigadoras y académicas enfrentan una serie de obstáculos que dificultan el progreso profesional, esto se manifiesta en la alarmante erosión de mujeres profesionales en cada etapa de la escala profesional ("la tubería agujereada") así como en el estancamiento de la mujer en cargos inferiores ( "el techo de cristal"). Estos desafíos son el producto de una serie de factores interrelacionados que, según describimos a continuación, exacerban las dificultades que tienen las mujeres.

Las mujeres deben luchar contra una serie de mecanismos sutiles de discriminación de género y estimaciones diferenciadas acerca del trabajo que realizan. Además, deben aprender a manejar la compleja relación entre la vida doméstica y profesional, que por lo general recae más en ellas que en sus homólogos hombres. Ello se debe principalmente al hecho de que las instituciones académicas no implementan políticas institucionales —como un horario de trabajo flexible, paquetes de licencia por paternidad, modelos de asignación de horas diferenciadas o políticas en materia de acoso sexual— dirigidas a promover la igualdad de oportunidades y el desarrollo profesional de la mujer, lo que puede contribuir a cambiar las culturas institucionales atrincheradas.

Estos factores constituyen barreras que en su conjunto afectan a las mujeres de distintas maneras en función de su contexto social, su etnia y el lugar o la institución a la que pertenecen. Por ello, algunas mujeres se ven más afectadas que otras por estas múltiples barreras.

La escasez de mujeres en el mundo académico no solo es un problema de igualdad social, justicia y representación, sino también es un problema que arroja luz a la dificultad que tienen las jóvenes para aprender de otras mujeres modelo similares a ellas. Además es un problema de eficiencia. Estamos perdiendo talento, capacidades y perspectivas que podrían contribuir al mundo académico, y posiblemente proporcionar soluciones a las cuestiones que las Ciencias Sociales examinan. 

 

De aquí al futuro

La clave para seguir avanzando es aumentar la conciencia sobre la existencia y las causas de las desigualdades entre los géneros. . El Grupo Sofía contribuye activamente a esta causa mediante la realización de campañas, la participación activa con los medios y la distribución de las conclusiones de sus investigaciones en diversos foros. Hemos creado un conjunto de herramientas dirigido a los individuos y las organizaciones que organizan eventos académicos y de formulación de políticas en el que se propone una serie de preguntas y rutas que pueden seguir para asegurar una mayor igualdad de género en sus actividades. También hemos creado un directorio de expertas en Ciencias Sociales que los medios y los organizadores de eventos pueden utilizar como recurso, así como estudios de alternativas de políticas para abordar la desigualdad de género en el mundo académico. Si desea leer más sobre las actividades y propuestas del grupo, visite: http://www.gruposofia.org.pe/

 

 

Nota: Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no reflejan necesariamente las opiniones de la Iniciativa Think Tank.

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