[Nota del editor: Andrew Hurst es líder del Programa por la Iniciativa Think Tank. Esta entrada es la última de la serie de blog sobre los think tanks y el cambio climático editada por Nikki Lulham y Erika Malich.]

Lo que revelan las entradas de blog que han aparecido anteriormente en esta serie, es que los think tanks ya tienen profundas raíces en las áreas de investigaciones y acciones por el clima y en una diversidad de formas. Por ejemplo, los think tanks brindan apoyo a los gobiernos para:

  • Delimitar e implementar sus Contribuciones Determinadas Nacionalmente (NDC);
  • Orientar, implementar y dar a conocer los avances realizados en las estrategias, políticas y planes;
  • Acceder, asignar y medir la eficacia del financiamiento para las acciones por el clima (consultar la publicación de blog de Sabastiano Rwengabo de la Advocates Coalition for Development and Environment);
  • Evaluar la vulnerabilidad de distintas poblaciones y ambientes frente a los impactos del cambio climático mediante investigaciones (consultar la publicación de blog  de Imran Khalid del Sustainable Development Policy Institute sobre su trabajo relacionado con las inundaciones en Pakistán); y
  • Comprometer a las diversas partes interesadas en el desarrollo de soluciones para los impactos del cambio climático (consultar la publicación de Rossana Scribano sobre el trabajo de la Investigación para el Desarrollo para mejorar el uso eficiente del agua en la Región del Gran Chaco en América Latina).

¿Pero en qué consiste el valor singular que los think tanks aportan a este tipo de trabajo? Para superar las dificultades complejas en materia de política pública son necesarias las opiniones de organizaciones de conocimientos que realizan investigaciones centradas en las políticas públicas, que tienen las ventajas para participar en el proceso de formulación de políticas desde una perspectiva de integridad e independencia y que comprenden la forma en que se elaboran las políticas en su contexto local. El cambio climático es, fundamentalmente, un problema de desarrollo que no puede enajenarse de los planes y procesos del desarrollo económico. 

Salvar las distancias entre el clima y el desarrollo…

La compaginación de los esfuerzos de adaptación o mitigación con los objetivos de desarrollo fundamentales – como mejorar la salud pública, superar los problemas de urbanización y reducir la inequidad – exige investigaciones por expertos que comprenden el contexto y las oportunidades locales para el cambio. La difícil situación que presenta el clima y el desarrollo para Nigeria, por ejemplo, país rico en petróleo, es muy distinta a la de los países vulnerables ante el clima, como lo es Bangladesh. Perú, un país de ingresos medios, con una economía diversificada y con 30 % de su población concentrada en una sola ciudad, enfrenta retos muy diferentes de los de un país como Etiopía, que está intentando industrializarse a pesar de que actualmente depende de los cultivos de secano y cuya población es principalmente rural. En India, el acceso a la energía para la población pobre de las zonas rurales es una verdadera necesidad, al igual que la reducción de la intensidad carbónica en la generación de energía para que el país alcance sus objetivos de mitigación.

Los gobiernos nacionales se enfrentan a toda una gama desconcertante de complejas decisiones en materia de políticas públicas y a un conjunto de retos, igual de abrumador, para implementar las medidas que aprueben. Los think tanks son sintetizadores de investigaciones basadas en pruebas que pueden ayudar a simplificar la enorme gama de opciones mediante la interpretación, por ejemplo, de los modelos climáticos a escala nacional para comprender los riesgos a corto, mediano y largo plazo. Asimismo, pueden evaluar las situaciones en que las acciones de política o las intervenciones sean más efectivas, y ayudar a identificar nuevas y posibles fuentes de financiamiento para las acciones por el clima (incluso a través del sector privado) que ayuden a costear las acciones propuestas.

… y lo nacional con lo local

Los think tanks también pueden tender puentes a nivel local que ayuden a implementar las estrategias y planes nacionales con respecto al clima. Por ejemplo, los gobiernos estatales o provinciales y las autoridades municipales con frecuencia están a cargo de los servicios que contribuyen a superar los problemas acuciantes relacionados con el clima o bien son afectados directamente por los mismos, tales como el transporte, la planificación urbana y la gestión de los recursos hídricos. Los think tanks también pueden ayudar a efectuar evaluaciones de impacto e identificar los riesgos a la infraestructura.

Algunos think tanks interactúan directamente con los ciudadanos, contribuyendo a incrementar su entendimiento de las cuestiones relacionadas con el clima y creando sensibilidad entre los formuladores de políticas sobre qué sector es el más vulnerable a los impactos del clima y por qué. Los esfuerzos de los think tanks pueden asegurar que las acciones por el clima emprendidas por las autoridades gubernamentales sean transparentes y que los fondos sean dirigidos a donde debe ser, contribuyendo así a un rendimiento de cuentas más amplio.

La medida en que se cumplan los compromisos del Acuerdo de París dependerá de la manera en que aborden los distintos contextos de políticas y puedan integrar prioridades sociales y económicas más amplias. Como actores con conocimientos locales profundos, redes sólidas que abarcan ámbitos de políticas y la capacidad de conectarse con formuladores de políticas clave, los think tanks están en una situación privilegiada para brindar ayuda.

Pero los think tanks también necesitan apoyo

Es evidente que los think tanks desempeñan un papel muy importante al apoyar las acciones por el clima, pero también ellos necesitan apoyo para poder cumplir este rol de una manera eficaz. Las políticas en materia de clima exigen datos fidedignos,  metodologías de investigación innovadoras y enfoques interdisciplinarios. En lo que se refiere a los think tanks, esto exige realizar inversiones en el desarrollo de habilidades y pericia, ya sea para capacitar a los investigadores jóvenes o para ayudar a los ya establecidos a mantenerse al tanto de las últimas herramientas de investigación. Dichas inversiones se deben costear de alguna manera y los proveedores de fondos deben tener esto en cuenta al negociar los gastos generales o al racionalizar el apoyo básico. Aquellos que valoran las investigaciones centradas en políticas y entienden el papel que los think tanks pueden desempeñar, deben reconocer que la brecha en la capacidad no concierne solo a los gobiernos. Las organizaciones de investigación en políticas públicas necesitan ayuda para mantener e incrementar sus capacidades de investigación.

Asimismo, los think tanks necesitan colaborar entre sí, tanto a nivel nacional como internacional. En algunos casos, esto se hace para obtener la combinación idónea de investigaciones interdisciplinarias necesaria para orientar las acciones por el clima y, en otros, para explorar los enfoques transnacionales que exigen colaboración.  Tomemos, por ejemplo, los esquemas de comercio de los derechos de emisión dentro de las zonas económicas transnacionales o el diseño e implementación de medidas de adaptación en un “zona sensible” de clima transfronterizo como, por ejemplo, una llanura de inundación. Dicha colaboración no siempre surge de manera orgánica y, cuando lo hace, exige apoyo para que dé resultado.

Por último, se puede brindar apoyo a los think tanks al evitar las respuestas que se han dado a cuestiones aparentemente técnicas y que, por lo general, consistían en enviar peritos del hemisferio norte a ayudar a gobiernos del sur a arreglar un problema técnico. Esto no solo socava la pericia local, sino que no reconoce el hecho de que el cambio climático no es un problema técnico de los países en desarrollo que se arreglará con más asistencia técnica proveniente de países del norte.

La acción por el clima es una propuesta profundamente política ya que plantea la cuestión relativa a las opciones de los futuros posibles para las sociedades: intensidad carbónica o neutro en carbono, adaptación para unos cuantos o para la mayoría, tributación para pagar por el cambio o desarrollo de marcos de mercado para facilitarlo (o un combinación de ambos). Habrá ganadores y habrá perdedores. La historia nos enseña que los que se muestran más renuentes a actuar o que se resisten más al cambio, con frecuencia son los que tienen más que perder. Las organizaciones de investigación en políticas públicas comprenden esa dinámica y pueden participar en estos procesos políticos sin ser partidistas, de una manera que los peritos u organizaciones extranjeros no pueden hacerlo. 

Reflexiones para los proveedores de fondos de los think tanks

Sin embargo, existe un dilema ¿Cómo pueden los proveedores de fondos extranjeros apoyar estas organizaciones locales, sin correr el riesgo de que se piense que pueden influir en ciertos impactos e interferir excesivamente en el proceso de formulación de políticas que ya existe? En numerosos países hemos visto reducido el espacio en el que se desenvuelve la sociedad civil, algo que ha afectado a los think tanks ya que se han impuesto límites a la recepción de fondos extranjeros o a los plazos de los procesos de aprobación de los proyectos con financiamiento extranjero. Por supuesto que los gobiernos soberanos están en su derecho de gobernar y reglamentar de la manera que les convenga, pero en algunos casos se han creado barreras a los antiguos métodos de formar asociaciones. Ahora más que nunca es preciso contar con nuevas maneras de pensar y nuevos enfoques.

Al reflexionar sobre las acciones por el clima que reciben orientación y apoyo de parte de nuestros socios think tanks en sus propios países, cabe notar que la ITT también está haciendo frente a las cuestiones anteriores. Si bien no tenemos respuestas definitivas, no cabe la menor duda de que estamos aprendiendo algunas cosas sobre la marcha. Conviene ser transparente sobre los motivos. Lo mismo que la labores que se realizan a través de las redes, donde los divergentes enfoques y posturas de las organizaciones miembro pueden atenuar la percepción de favorecer algunas perspectivas en particular. También puede ser útil entablar diálogos con los proveedores de fondos nacionales que estén interesados en aprender de qué manera se puede brindar mejor apoyo a los  think tanks.

Un objetivo clave dentro del marco de resultados de la ITT, es compartir lo que estamos aprendiendo sobre la manera de apoyar eficazmente a los think tanks. Estas lecciones son relevantes directamente para los think tanks que trabajan en cuestiones relacionadas con el clima, igual que para los donantes que están ayudando a apoyar estas labores. Y, considerando todo lo que está en juego, es sumamente urgente transmitir estas lecciones.

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