La colaboración entre los think tanks y las universidades puede conducir a resultados más sólidos, mayor credibilidad y una mejor adopción de decisiones. Aun así, los obstáculos como la incertidumbre en la disponibilidad de fondos y la colaboración de carácter informal suponen dificultades. Con el objetivo de superar estos retos, es preciso mejorar la comunicación, contar con fondos más flexibles y brindar apoyo a la creación de capacidad.

[Nota del editor: Shannon Sutton de la Iniciativa Think Tank éditó una serie entradas de blog sobre los think tanks y las universidades para onthinktanks en 2015. Este entrada fue posteada originalmente en onthinktanks para introducir la serie. Pueden encontrar la serie completa aqui y el estudio aqui.]

Como describe Peter Taylor en el primer artículo de esta serie sobre la relación entre los think tanks y las universidades, los investigadores de los think tanks y de las universidades trabajan juntos para producir conocimientos y pruebas, y llevarlos a los encargados de formular políticas, de formas que no habrían sido posibles si no lo hicieran en concierto. Gracias a los estudios que llevamos a cabo en África, Asia Meridional y América Latina, la Iniciativa Think Tank está aprendiendo que la colaboración entre los think tanks y las universidades puede conducir a resultados de investigación más sólidos, fomentar la creación de capacidad, mejorar la credibilidad de ambos tipos de instituciones, y favorecer el alcance más amplio de las investigaciones. Además, cuando los think tanks y las universidades trabajan en consorcio con miras a proporcionar datos comprobados a los encargados de formular políticas, los medios, las organizaciones de la sociedad civil y otros actores, pueden ejercer influencia en los debates sobre políticas públicas y promover una adopción de decisiones más objetiva y basada en datos comprobados. ¿Y cuál es el resultado previsto? Marcar una verdadera diferencia en la vida de las personas; lo que por supuesto, no es sencillo.

Existen obstáculos que pueden interponerse y obstruir la buena colaboración entre las instituciones; varios desafíos son comunes a las tres regiones (se puede encontrar más información detallada en el resumen de Caitlin Myles Las relaciones entre las instituciones dedicadas a la investigación de políticas públicas o think tanks y las universidades en el Sur Global). A fin de comprender mejor estos obstáculos y cómo superarlos, en esta nota se describen los retos a los que deben hacer frente los think tanks y las universidades a la hora de trabajar unidos, y se extraen las lecciones que permitirán determinar las posibles formas de seguir avanzando.

Los obstáculos

Fines/medios incompatibles: estas instituciones suelen no compartir ciertas características básicas. Los think tanks se centran en ejercer influencia en la formulación de políticas mediante la investigación de temas de importancia, mientras las universidades ponen su atención en temas más generales, principalmente, relativos a sus responsabilidades educativas. Los think tanks suelen ser más pequeños, ágiles y flexibles, mientras que las universidades son generalmente grandes: como se ha observado en los tres estudios, el nivel de burocracia de las universidades puede causar la frustración del personal de las universidades y de los think tanks por igual cuando estos buscan trabajar en equipo. Además, difieren en cuanto a la autonomía y las fuentes de financiación (más información a continuación).

Falta de una cultura de colaboración: como se muestra en los estudios de investigación, la colaboración por lo general es informal y se basa en las relaciones entre individuos. Justamente porque no existe una cultura de colaboración oficial entre ambos tipos de instituciones, Myles observa que una institución suele no estar al tanto de los puntos fuertes de la otra y viceversa; además de sospechar de los motivos de la otra. Se tiene la impresión de que los think tanks no son imparciales y que no emplean métodos rigurosos, y que las universidades no están al tanto de las cuestiones relativas a las políticas.

Fondos inadecuados e inestables para la investigación: A todas luces, la obtención de fondos constituye un problema de gran importancia en las tres regiones. En ambos tipos de instituciones, la financiación destinada a proyectos específicos muy pocas veces cubre los gastos generales y los fondos disponibles suelen ser imprevisibles. Por lo general, son los donantes los que dirigen los programas de investigación, y los modelos de financiación no siempre se adecuan a las necesidades de las universidades, los think tanks y los donantes. Esto es especialmente problemático para las universidades, que suelen ser muy burocráticas e inflexibles.

Capacidad limitada: las instituciones de las tres regiones tienen dificultades para contratar y retener excelentes investigadores; la dotación de personal puede ser un gran problema. La colaboración entre las instituciones exige una gestión de proyectos que consume mucho tiempo, y el personal tanto de los think tanks como de las universidades por lo general no tiene el tiempo necesario para cumplir esta función.

lecciones para think tanks, universidades y donantes

Habida cuenta del gran potencial que ofrece la colaboración, ¿qué podemos hacer para superar estos obstáculos? En los tres estudios se presentan soluciones generales que se pueden agrupar en los siguientes temas comunes: la comunicación, el carácter de la financiación y la creación de capacidad.

Velar por una mejor comunicación y por programas de trabajo más claros: a fin de superar el problema relacionado con "la sospecha de los motivos de la otra parte" y reconocer los puntos fuertes de la otra parte, es fundamental definir claramente las funciones de cada uno a la hora de comenzar una relación de colaboración. La comunicación puede lograr que ambos tipos de instituciones conozcan las intenciones de la otra, así como las ventajas comparativas. También debería acordarse un programa de trabajo. Un muy buen ejemplo es el memorándum de entendimiento celebrado entre el think tank de India NCAER y el Centro  de Investigación de Encuestas del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan.

Proporcionar fondos flexibles dirigidos a crear incentivos para la colaboración: los proveedores de fondos deberían facilitar fondos que sean básicos, flexibles y a largo plazo. Las instituciones podrán así elegir si desean colaborar con otras, así como con quién desean hacerlo. Como Taylor señala en su artículo, los fondos que se otorguen a los think tanks deberían servir para que las instituciones sean lo suficientemente innovadoras y ágiles para que puedan trabajar con universidades en problemas complejos que afectan a las sociedades. Del mismo modo, los donantes no deberían ser quienes determinen los programas de investigación de las universidades y los fondos que se les otorguen deberían ser previsibles y flexibles. Los donantes podrían dar preferencia al trabajo de colaboración y diseñar oportunidades de financiación que propicie este modo de trabajo, como lo hace la ITT por ejemplo mediante su proyecto Fondos de oportunidades. Los encargados de formular políticas también pueden tener un papel que desempeñar: los autores del estudio de América Latina proponen leyes que ofrezcan incentivos para que el sector privado invierta en estudios de investigación, en el estudio señalan como ejemplo los incentivos fiscales que existen en Brasil y Uruguay. De la misma manera, la reciente legislación en India exige a las empresas invertir el 2 % de sus utilidades netas en actividades de responsabilidad social corporativa.

Brindar apoyo a los think tanks y las universidades para definir las necesidades relativas a la creación de capacidad: Los think tanks y las universidades deberían aumentar la dotación de personal asignado a promover la colaboración, a fin de que no se convierta en una carga adicional para otros miembros del personal. Los investigadores también deberían poder ofrecer oportunidades de creación de capacidad y, como ambos grupos necesitan de investigadores cualificados con conocimiento, capacidad y actitudes para establecer buenas alianzas, estos podrían ofrecer capacitación mutua para su respectivo personal en ámbitos en los que poseen una ventaja comparativa. El CSTEP de India es un ejemplo de esta índole, este centro recibe asesoramiento sobre investigación de la facultad del Instituto de Ciencias de la India.

Aunque estas lecciones no ofrecen una fórmula mágica, se está dilucidando una receta que permitirá lograr una relación de colaboración más sólida y eficaz. Están surgiendo algunas conclusiones claras, y otros métodos de investigación, que permitirán a los think tanks, las universidades y los donantes cumplir sus objetivos de ejercer influencia en los debates sobre políticas y promover una adopción de decisiones más enérgica.