Los mejores think tanks del mundo realizan investigaciones independientes y oportunas que sirven para orientar las decisiones sobre política públicas y mejoran la vida de las personas. No obstante, a muchas de estas organizaciones les cuesta trabajo explicar cómo evalúan el impacto de su trabajo. Mi punto de vista es que si los think tanks no se concentraran solo en las cifras —y mejor hablaran sobre su posicionamiento, los temas de su trabajo y sobre las personas con quienes trabajan —podrían superar su angustia en torno al impacto que tendrán sus investigaciones.

[Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente por el sitio web de la Fundación Hewlett y redactado por Sarah Lucas, oficial de programa en el programa Desarrollo Global y Poblaciones en la Fundación William y Flora Hewlett.]

Los mejores think tanks del mundo realizan investigaciones independientes y oportunas que sirven para orientar las decisiones sobre política públicas y mejoran la vida de las personas. No obstante, a muchas de estas organizaciones les cuesta trabajo explicar cómo evalúan el impacto de su trabajo. Mi punto de vista es que si los think tanks no se concentraran solo en las cifras —y mejor hablaran sobre su posicionamiento, los temas de su trabajo y sobre las personas con quienes trabajan —podrían superar su angustia en torno al impacto que tendrán sus investigaciones.

A continuación les presento un ejemplo de lo que quiero decir con el término angustia.  En una de las reuniones de la Iniciativa Think Tank en Asia Meridional, los investigadores realizaron presentaciones a fondo acerca de su trabajos, a menudo enmarcadas en las cuestiones de política pública que los motivaron: la seguridad de los trabajadores en Bangladesh, políticas internas de reasentamiento y estrategias de desarrollo de la posguerra en Sri Lanka, energía renovable en la India y, en Pakistán,  la elaboración de presupuestos más sensibles al género.

En todas estas presentaciones los investigadores describieron un problema de política pública, la manera en que su investigación lo abordaría y las actividades extrainvestigación que emprendieron, como por ejemplo, convocar a múltiples interesados a sostener conversaciones, trabajo de divulgación con funcionarios gubernamentales, formar asociaciones con la sociedad civil, recopilación de datos, y herramientas de comunicación como redes sociales, video y visualización de datos. Describieron haber examinado ampliamente sus campos a fin de ampliar los límites de sus investigaciones, probar métodos, enmarcar preguntas relativas a la investigación en políticas públicas orientadas al futuro, y forjar relaciones duraderas con funcionarios públicos y otros influyentes.

Sin excepción alguna, los think tankers hablaron sobre estas actividades con soltura y confianza y contaron relatos integrales sobre la forma en que transmitieron las ideas y evidencias al dominio público y al espacio de las políticas públicas. Me encantó la forma en que tendían a comenzar por el final, describiendo primero los problemas que esperaban abordar y luego lo que hicieron al respecto.

La angustia comenzó a colarse durante una sesión sobre la “medición del impacto”. Todos volvieron a comenzar desde el principio: la cantidad de trabajos académicos que publicaron, los eventos que auspiciaron, los tuits que enviaron, quizá un plan de divulgación agregado al final. Esto de comenzar con el relato sobre el impacto del documento es más difícil de contar, primero porque casi nunca existe una línea directa de un trabajo a un cambio de política y, segundo, porque supone que cada producto de investigación debe ejercer un impacto. No obstante, algunos think tanks reaccionan con encrespamiento contra cualquier otra cosa por temor a ser acusados de hacer “promoción”, de no ser neutrales, sostener que existe un impacto cuando este no se puede atribuir con precisión, o perder el acceso a los encargados de formular las políticas que pretenden influir.

Entonces, ¿cómo pueden los think tanks liberarse de este enfoque limitado al medir el impacto? Conviene pensar en el proceso de la investigación a la política de dos maneras, resumidas por el trabajo “The science of using science: Researching the use of research evidence in decision-making” del EPPI Center de University College London, al igual que el del Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID)  “What is the evidence on the impact of research on international development?”

Estos trabajos nos ayudan a comprender la diferencia entre el uso instrumental de la investigación (cuando los resultados de la investigación influyen en la formulación o implementación de una política específica) y el uso conceptual (cuando la investigación influye en la forma en que los responsables de formular las políticas y los profesionales en el campo enfocan las cuestiones, problemas o posibles soluciones).

El enfoque instrumental es el más difícil de realizar y medir y, sin duda alguna, no es el único que importa. No obstante, parece acaparar el centro de los debates (y la angustia) sobre el impacto de los think tank. Entonces, ¿cómo pueden los think tanks demostrar su influencia en un nivel conceptual? Gracias a lo que he aprendido de los think tanks a los que les hemos brindado apoyo mediante nuestra estrategia para la elaboración de políticas basadas en evidencia, tengo algunas ideas sobre cómo responder a esta pregunta.

Lo que les aconsejo a los think tanks es que, además de concentrarse en medir el impacto instrumental, demuestren cómo se aproximan al impacto conceptual, lo cual pueden hacer de la siguiente manera:

1. Identifique las oportunidades

Al analizar el panorama de los próximos dos años, ¿qué oportunidades se perciben en el horizonte para forjar una agenda, orientar una política o programa en particular, poner de relieve un tema o resaltar un cuerpo de investigación? Ya sea que se trate de una cumbre internacional, una elección nacional, el cambio de liderazgo en un ministerio u organización internacional, una comisión de alto nivel o un acontecimiento mundial, ¿cuándo recibirán sus temas una mayor atención? ¿Son las oportunidades de carácter instrumental o conceptual? ¿Cuáles son las mejores maneras de aprovechar estas oportunidades —documento de trabajo, blog, evento, grupo de trabajo, libro, consulta a puerta cerrada con funcionarios? Muestre que está pensando en oportunidades para ejercer influencia, no solo la lista de cosas por hacer de sus proyectos de investigación.

2. Señale cómo está posicionado

Para que su trabajo resuene a través de los círculos de política —para influir en la manera en que piensan los encargados de formular las políticas, es esencial tener relaciones sólidas con todos los actores que forjan los temas que a usted le importan. Muestre un entendimiento sofisticado de este panorama y la forma en que está posicionado en el mismo. Con base en las oportunidades que identifique, ¿quiénes son los actores cruciales que debe involucrar en las primeras etapas y con frecuencia? Describa los espacios a donde lo han invitado: a dar testimonios ante el parlamento, grupos de trabajo con temas específicos, comisiones de alto nivel en organizaciones internacionales o consultas sobre la formulación de políticas y programas. ¿Quién le está haciendo preguntas? ¿Qué espacios está ocupando y cómo llegó allí?

Una reciente visita a la Initiative Prospective Agricole et Rurale (IPAR) en Senegal puso de manifiesto este punto. Todo el equipo, desde el director ejecutivo, director de investigaciones, jefe de comunicaciones y académicos individuales, hablaron con fluidez sobre su compromiso directo con los actores que ejercen influencia en los encargados de formular las políticas —a través de la capacitación de periodistas y ONG con respecto a los resultados de las investigaciones y el análisis de datos, participando activamente con las asociaciones agrícolas o trabajando directamente con los ministerios. Una ventaja para la IPAR es que cuenta con una comunidad de múltiples interesados  en su asamblea general, pero todos los think tanks podrían aprender del enfoque inteligente de la IPAR para posicionarse como recurso para muchos actores que influyen, directa o indirectamente, en los encargados de formular las políticas.

3. Desarrolle una agenda de investigación creativa

La mayoría de los think tanks se dedican a investigar temas imperecederos en su campo (salud mundial, políticas en materia de comercio, productividad agrícola y así sucesivamente), en combinación con asuntos que se adelantan a las tendencias actuales (ciberseguridad, contratación abierta, control del tabaco en África Occidental, etc.). No simplemente mencione a qué se refieren estos temas que figuran en la agenda, también indique cómo es que lo sabe. Demuestre que usted está al tanto de los debates y tendencias sobre las políticas públicas en su campo y cómo las aplica a su trabajo.

4. Forme asociaciones con inteligencia

¿Cuáles asociaciones le ayudarán a llegar a los públicos de mayor importancia para sus temas y lo que quiere lograr? ¿Quiere ayudar a que se elija al mejor nuevo presidente que sea posible para el Banco Africano de Desarrollo, desde Washington? Auspicie un debate entre los candidatos con los think tanks en Ghana y Benín, ya que los académicos del sur de CGD intentan influir en las negociaciones de los ODS entre las misiones de la ONU en Nueva York. Busque socios en el centro mismo de la acción para que propicien una reunión entre los académicos y las misiones del país, como lo hizo Southern Voice. ¿Intenta ejercer influencia en los temas espinosos y de fuerte carga política a nivel nacional?, forme asociaciones con grupos de la sociedad civil que laboran estrechamente con la ciudadanía, como lo hace CSTEP en la India en torno a la energía renovable y CRES en Senegal en torno a los controles del tabaco.

5. Considere el trabajo de carácter exclusivo

En algunos casos, registrar una idea o un conjunto de obras como una marca le permite penetrar mejor en los espacios de las políticas públicas. El  “Post-2015 Data Test” de Southern Voice, el “Africa Transformation Report” de ACET o “Cash on Delivery Aid” del Centre for Global Development son todos conjuntos de obras que los encargados de formular las políticas en todo el mundo repiten con facilidad y que se filtran en el pensamiento de estos. Para tener fuerza, no deben existir demasiados de ellos, de modo que seleccione con cuidado teniendo en cuenta las consideraciones mencionadas arriba sobre oportunidades, agenda de investigaciones y asociaciones.

6. Reflexione con frecuencia y abiertamente

Todos sabemos lo difícil que es sortear los numerosos factores que influyen en el cambio de política pública —asuntos de carácter político, restricciones presupuestarias, capacidad de la función pública, populismo, etc. Así que seamos francos al respecto. Comente lo que está presenciando y dé la razón por la que, según usted, está sucediendo. ¿Qué es lo que se pierde en la traducción de la investigación a la política? ¿Resuenan las ideas importantes pero fallan los detalles de la implementación? Demuestre que tiene el control sobre la dirección de sus ideas, que sabe dónde están estancadas y como cambiará su enfoque en consecuencia.

Dejemos de preocuparnos demasiado sobre si los think tanks pueden trazar su impacto de manera precisa o sobre las líneas muy finas entre la investigación, la participación en la elaboración de políticas y la defensa de los intereses. Alejémonos de los marcos de registros lineales de los documentos académicos a la política que no reflejan el desorden del proceso de elaboración de políticas. Para los proveedores de fondos, esto significa no financiar proyectos de investigación específicos e insistir en un plan de comunicación como una idea tardía. Más bien, pregunte cuál es el cambio que los think tanks deben esforzarse por conseguir y de qué manera todos sus recursos (investigación, divulgación, comunicaciones, asociaciones y convocatorias), contribuyen a dicho cambio. Para los think tanks, esto significa revelar más sobre la forma en que está posicionado, qué herramientas usa para ejercer influencia en los impactos que le importan y lo que aprende conforme avanza en el proceso.