A través de la investigación y el compromiso, los think tanks desempeñan un papel decisivo en el desbloqueo de fuentes de financiamiento climático tanto nuevas como existentes y ayudan a los gobiernos a garantizar que sus inversiones climáticas generen impactos positivos y duraderos para sus ciudadanos. Tomando como base investigaciones de la Coalición de Activistas para el Desarrollo y el Medio Ambiente (ACODE) y de otros think tanks de África Oriental, este documento se propone presentar algunas oportunidades de financiamiento climático importantes para la región y ofrecer algunas sugerencias con perspectivas de futuro.

[Nota del editor: Esta entrada es la segunda de una serie de blog sobre los think tanks y el cambio climático, editada por Nicole Lulham y Erika Malich. El Dr. Sabastiano Rwengabo, politólogo e investigador en la Coalición de Activistas para el Desarrollo y el Medio Ambiente (ACODE, por sus siglas en inglés) en Kampala, Uganda, escribió esta entrada. ACODE es una de las 43 instituciones de investigación en políticas públicas apoyadas por la Iniciativa Think Tank.]

Les changements climatiques représentent une menace pour l’avenir socioéconomique de l’Afrique de l’Est, et des investissements sont nécessaires pour l’affronter. Le financement des mesures de lutte contre les changements climatiques est aussi important que l’entreposage des céréales alimentaires dans un grenier ; on assure l’avenir de la communauté et de l’économie en planifiant les étapes et en préservant les ressources de base. Et c’est là l’objectif du financement de la lutte contre les changements climatiques : aider les pays à mettre en place des mesures d’atténuation, à améliorer leur capacité d’adaptation aux changements, et à accroître la résistance globale aux chocs climatiques.

Or, le montant des fonds alloués aux mesures de lutte contre les changements climatiques en Afrique de l’Est est insuffisant. Prenons l’exemple de l’Ouganda. L’ACODE, un think tank basé en Ouganda au sein duquel je travaille, a analysé le financement de ces mesures dans le pays. Le coût estimatif des mesures de lutte contre les changements climatiques s’élève à 664 milliards de shillings ougandais (258 millions de dollars américains) par an, ce qui représente environ 1,6 % du PIB du pays. Cependant, la politique nationale sur les changements climatiques de l’Ouganda, rendue publique en 2012, ne précise pas comment ces mesures seront financées.

Pour qu’elles soient efficaces, il faut leur dédier des ressources bien précises. Heureusement, diverses possibilités de financement émergent dans la région de l’Afrique de l’Est, dont certaines sont décrites ci-dessous.

Aprovechar el financiamiento y los compromisos internacionales

En los últimos años, se han generado nuevos compromisos internacionales bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con aportes a instrumentos financieros tales como el Fondo de Adaptación. Estos compromisos están ayudando a incrementar los flujos financieros destinados a abordar el cambio climático en África Oriental. Con este objetivo, Uganda ya recibió alrededor de 13 millones de US$ (como anticipo de un monto de 40 millones de US$) provenientes de diversas fuentes de financiamiento internacionales.[1]

Al mismo tiempo, muchos donantes regionales multilaterales y bilaterales también están realizando importantes aportes al financiamiento climático de la región. En Tanzania, el gasto público relacionado con el cambio climático aumentó de un 4,2 % del presupuesto total del país entre 2009 y 2010 a un 6,5 % entre 2012 y 2013, debido principalmente al aumento del aporte financiero de donantes internacionales.[2]

Sin embargo, es necesario fortalecer la capacidad institucional de la región para poder atraer y gestionar mejor el financiamiento extranjero e intrarregional. Esto incentiva a los donantes a seguir contribuyendo y permite mejorar, al mismo tiempo, la gestión de asignaciones del presupuesto nacional destinadas a abordar las consecuencias del cambio climático.

Dirigir los ingresos públicos hacia el financiamiento climático

En los últimos años, se ha producido en la región un gran crecimiento económico que se traduce en un aumento de los ingresos públicos y en nuevas fuentes de financiación potenciales para intervenciones climáticas. Por ejemplo, la economía de Ruanda creció un 7 % en 2014 y un 6,9 % en 2015, lo que representa una mejora con respecto al 4,7 % de 2013.[3]  De forma similar, Tanzania experimentó un crecimiento promedio del PIB mayor al 6 % anual desde 2000, mientras que otros países de la región se desarrollan en torno al 5 % anual.[4]

Sin embargo, para aprovechar estos beneficios internos para el financiamiento climático, es necesario mejorar la gestión de los ingresos por impuestos y a la vez hacer del cambio climático una prioridad nacional. La expansión y el fortalecimiento de los sistemas de recaudación y gestión de ingresos nacionales y de África Oriental contribuirán a incrementar la capacidad financiera de la región para implementar iniciativas climáticas. Igualmente importante resulta el hecho de profundizar la cooperación regional a través de plataformas como "Política Comunitaria sobre el Cambio Climático en África Oriental", que contribuyen a potenciar las sinergias y a promover esfuerzos conjuntos en torno a temas tales como la reacción ante las sequías y la gestión de recursos hídricos compartidos.

Con frecuencia, se presupone que las sociedades industrializadas, que son los mayores emisores de gases de efecto invernadero, deben cargar con toda la responsabilidad de financiar las respuestas a las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, los países menos desarrollados, como es el caso de muchos países de la región de África Oriental, están generando cada vez más emisiones y esto se debe en gran parte a la creciente demanda energética y a un nivel de industrialización cada vez mayor. El cambio climático es indiscriminado y los gobiernos de la región también deben hacer su parte cuando se trata de financiar las medidas necesarias.

Crear más Alianzas Público Privadas

Las Alianzas Público Privadas (PPP) son acuerdos conjuntos entre organizaciones públicas y privadas que aprovechan las fortalezas de cada sector para suministrar determinados bienes o servicios. En cuanto a la cuestión del cambio climático, las PPP podrían ser especialmente efectivas para iniciativas tales como el desarrollo y el mantenimiento de infraestructuras resistentes al cambio climático, que son proyectos costosos, o para ampliar intervenciones agrícolas exitosas de manera que una mayor cantidad de agricultores se pueda beneficiar con la tecnología que protege o incluso aumenta sus rendimientos.

¿Por qué las PPP constituyen oportunidades importantes para el financiamiento climático? En primer lugar, generan una fusión de intereses entre sectores públicos y privados para invertir en forma conjunta en negocios e intervenciones relacionados con el clima. Por otra parte, facilitan la investigación y el desarrollo, lo que puede dar lugar a innovaciones y a nuevos productos más sensibles al clima.

Para que se desarrollen más alianzas de este tipo es necesario que los gobiernos conozcan mejor los estímulos comerciales y que ayuden a crear entornos más propicios para la participación del sector privado. Los enfoques pueden incluir incentivos fiscales para las empresas, como por ejemplo reducciones de impuestos, una articulación más clara de la situación comercial para las inversiones climáticas y el desarrollo de políticas o planes que tomen más en cuenta la manera de operar de las empresas. 

Con miras al futuro

El cambio climático está amenazando la estructura socioeconómica y ambiental de África Oriental. Asimismo, el financiamiento destinado a responder a los riesgos climáticos sigue siendo insuficiente para hacer frente a las necesidades presentes y futuras. Afortunadamente, están surgiendo algunas oportunidades prometedoras, como se puede apreciar en una investigación llevada a cabo por ACODE y por otros think tanks de la región. Estas oportunidades pueden ayudar a mejorar la capacidad de los gobiernos de África Oriental de invertir en medidas que potencien los esfuerzos paliativos y de adaptación y contribuyan a crear una mayor resiliencia.

Además de ayudar a los gobiernos nacionales a que accedan a fuentes de financiamiento climático nuevas y existentes, los think tanks también tienen la capacidad de asistirlos cuando es necesario alinear los recursos con las políticas climáticas nacionales y los planes de desarrollo. ACODE, por ejemplo, contribuyó al desarrollo de la Política Nacional de Cambio Climático de Uganda y además colaboró con la integración del tema del cambio climático en el Plan Nacional de Desarrollo de Uganda (2015-2020). Asimismo, están ayudando en este momento a comunicar al país la nueva Estrategia de Crecimiento Ecológico, que hace hincapié en un modelo de desarrollo adecuado al cambio climático.

A través del aprovechamiento de las fuentes de financiación existentes, la profundización de la cooperación internacional e intrarregional y el fortalecimiento de la capacidad institucional, la región se podrá ubicar en una mejor posición lo que le permitirá aumentar los montos de financiación disponibles y abordar las consecuencias del cambio climático. El uso eficiente de estos fondos ayudará a reducir el riesgo que implican los impactos climáticos y también a proteger el futuro socioeconómico de África Oriental.

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[1] Entre estos canales de financiamiento, podemos mencionar los siguientes: la Alianza Mundial contra el Cambio Climático (AMCC) de la UE; el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM); el Fondo Internacional para el Clima (Reino Unido); el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) y el Fondo de Preparación; la Iniciativa Alemana Internacional para la Protección del Clima y la financiación inmediata de Japón. Ver Netherlands Ministry of Foreign Affairs, et al., Climate Change Profile–UGANDA (Wageningen: Centre for Development Innovation (CDI), 2015 - (Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda, et al., Perfil del cambio climático: UGANDA (Centro Wageningen de Innovación para el Desarrollo, 2015))

[2] Pius Yanda, Deograsias Mushi, Abdallah Issa Henku, Faustin Maganga, Honesty Minde, Nico Malik, Adolphine Kateka, Neil Bird y Helen Tilley, Tanzania National Climate Change Finance Analysis (Análisis Financiero sobre Cambio Climático Nacional en Tanzania) (Londres: Overseas Development Institute), 2013 (extraído de https://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/8627.pdf, 5 de octubre de 2016)

[3] Banco Mundial, Descripción del país: Ruanda (en línea: World Bank) [http://www.worldbank.org/en/country/rwanda/overview, consultado el 5 de octubre de 2016]

[4] PNUD y República Unida de Tanzania, Informe sobre Desarrollo Humano de Tanzania 2014: Transformación Económica para el Desarrollo Humano (Dar Es Salaam: Fundación de Investigación Económica y Social), 2015 (disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/thdr2014-main.pdf, consultado el 5 de octubre de 2016)

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