Fuente de foto: Gender at Work

[Este blog es parte de una serie, Walking the Talk: Think Tanks and Gender (Viviendo lo que predicas: los Think Tanks y el género), que describe historias de los éxitos y desafíos que los think tanks con apoyo de la ITT han enfrentado para abordar la desigualdad de género. Esta serie está editada por los asociados de Gender at Work, Carol Miller, David Kelleher y Aayushi Aggarwal y Shannon Sutton del IDRC.]

Todo comenzó cuando fui nominado para unirme a un equipo de investigación de proyectos para mejorar la capacidad de las mujeres en la región del Delta del Níger de Nigeria.

El proyecto, Las mujeres que promueven el cambio climático, está siendo implementado por el Centro para la población y el desarrollo ambiental (CPED, por sus siglas en inglés), donde trabajo, en colaboración con el Consejo de Intervención para las Mujeres en África (ICWA, por sus siglas en inglés) y el Ministerio del Ambiente del Estado Delta, Asaba, Nigeria. Está dirigido a apoyar y empoderar a las mujeres y a las niñas en la promoción de la adaptación al cambio climático y la iniciativa de reducción del riesgo de desastres en el estado Delta, en Nigeria. El equipo de investigación del proyecto, incluyendo aquellos bajo tutoría, consta de 14 hombres y 8 mujeres.

Siendo miembro principal del programa de CPED que ha implementado proyectos de investigación de acción en varias comunidades de la región del Delta del Níger durante la última década, fui nuevamente nominado a un comité para diseñar y presentar los cuestionarios, la guía de entrevistas y la guía de discusión de grupos focales, y para emprender la investigación e implementación del proyecto de cambio climático y reducción de riesgos de desastres.

¿Cual fue el problema?

Durante el proceso de redacción de los instrumentos de investigación, la mayoría de las cuestiones de género planteadas por los miembros del comité estaban orientadas a obtener información sobre las mujeres, y se expresaban de tal manera que las mujeres participantes estaban en desventaja al tratar los problemas de adaptación al cambio climático. Esto se debe a que muchas personas en Nigeria, incluso entre los miembros del equipo de investigación, aún consideran que el género es solo una preocupación de las mujeres, en lugar de verlo como un problema que concierne tanto a hombres como a mujeres.

Por ejemplo, a las mujeres se les preguntó:  “¿Le gustaría estar en el mismo grupo que su esposo” y "¿Estaría de acuerdo en ser un líder en un grupo en el que su esposo es miembro?” Una pregunta de seguimiento fue: "En caso afirmativo o no, dé las razones". Pero a los hombres no se les hicieron las mismas preguntas ni se les hicieron preguntas que le ayudarían a descubrir cómo se sentirían al estar en el mismo grupo donde su esposa tomaría la iniciativa.

¿Qué se podría hacer de manera diferente?

Mi preocupación era ver que los instrumentos de investigación fueron diseñados para reflejar las dimensiones de género; que los datos que se recopilarían serían suficientes para que el equipo o cualquier otra persona pudiera realizar un análisis que fuera sensible al género; y que crearía una visión de la discriminación de género oculta que se practica en las comunidades del proyecto.

En mi opinión, si las preguntas no se captan bien, el proceso de creación de la capacidad de las mujeres para desempeñar un papel clave en la adaptación al cambio climático y la reducción de los riesgos de desastres puede que no sea exitoso. Es muy importante saber cómo se sienten los hombres cuando ven a mujeres en sus comunidades en una posición de autoridad en el mismo comité o grupo con hombres. Esto es especialmente cierto ya que en la mayoría de las culturas en la región del delta del Níger donde se está implementando el proyecto de cambio climático, las mujeres no suelen tener reuniones con hombres. Sin embargo, este tipo de reunión conjunta es necesaria para el éxito del proyecto de cambio climático. Sin embargo, me pregunté qué tan lejos podría llegar para impulsar este entendimiento y para que mis preocupaciones se consideraran en el diseño del instrumento entre los miembros del comité.

Primero, pensé que era necesario tener una discusión con otros miembros del comité, especialmente el presidente del comité, un hombre que tiene un interés especial en las cuestiones de género. Al comienzo de esta discusión, algunos miembros opinaron que, dado que el proyecto tenía que ver con el desarrollo de la capacidad de las mujeres, no era necesario poner mucho énfasis en los encuestados (hombres). Este argumento se prolongó durante horas. El presidente del comité finalmente levantó la sesión y coordinó para que yo aclarara más sobre la incorporación de la perspectiva de género en la investigación.

¿Qué ocurrió luego?

Esa reunión se convirtió en una revelación para los miembros.  Durante esa reunión, dejé en claro mis razones para agitarme por incluir preguntas que harían que los instrumentos de la encuesta fueran más sensibles al género. El presidente y otros miembros finalmente acordaron que los instrumentos de la encuesta se revisarían de manera correspondiente. Estaba tan emocionado que al fin lo había logrado.

Con este desarrollo, el equipo de investigación ha recibido apoyo para generar datos sensibles al género y para utilizar la información generada para mejorar la implementación del proyecto de manera sensible al género. Me di cuenta de que, si bien muchas personas pueden estar preocupadas por el género, es posible que no comprendan necesariamente cómo incorporar la perspectiva de género en el diseño y la implementación de la investigación. Considero que esto es una gran brecha que debe cerrarse en el espacio de la investigación.

Pero uno podría preguntarse, Sr. Eronmhonsele, ¿cómo llegó a entender este concepto clave de género en la investigación, y poder identificar las brechas de género en un instrumento de recopilación de datos para un proyecto de cambio climático? Mi capacidad para reconocer las brechas de género en el diseño y la preparación de los diversos instrumentos para la recopilación de datos en la implementación de la investigación de acción se derivó de mi experiencia en la participación en el Proyecto de Aprendizaje de Acción de Género (GALP, por sus siglas en inglés) de la Iniciativa Think Tank (ITT).

Como miembro del equipo de cambio de género de CPED, participé en una serie de talleres y actividades de aprendizaje entre colegas que ampliaron mi comprensión del género, el género en la investigación, la incorporación de la perspectiva de género y el análisis, entre otros. Estos compromisos fortalecieron mi capacidad para identificar brechas de género en el diseño e implementación de investigaciones; identificar las brechas de género en CPED a nivel individual, programático y organizativo; e identificar problemas de igualdad/desigualdad de género y diseñar estrategias para el cambio. Continuaré aplicando las lecciones aprendidas durante mi participación en el proyecto GALP, tanto en la implementación de la investigación como en el diseño de materiales de comunicación.

Nota: Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no reflejan necesariamente las opiniones de Gender Work o de la Iniciativa Think Tank de IDRC.