Hay mucho que necesitamos hacer para avanzar sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) n.º 5 que se refiere a la igualdad de género si queremos cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En todo el mundo, tanto las mujeres como las niñas siguen estando sobrerrepresentadas en los grupos de menores ingresos globales, dado que realizan la mayoría de las tareas domésticas y cuidados, que son trabajos no remunerados. A su vez, enfrentan mayor riesgo de violencia de género y estigmatización en los espacios públicos. 

[Nota del editor: Esta publicación es la primera de una serie de blog sobre los think tanks y la igualdad de género, editada por Shannon Sutton y Natalia Yang.]

Una máxima de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se basa en el principio de “no dejar a nadie atrás” y los think tanks demuestran (e históricamente han demostrado) su esfuerzo por interactuar con las personas, las comunidades y las organizaciones con el fin de modificar las actitudes, reducir la estigmatización y compartir los conocimientos sobre la igualdad de género.

Los think tanks enfrentan diversos retos en su trabajo relacionado con el ODS n.º 5, pero están adoptando estrategias innovadoras para hacer frente a estos desafíos en las investigaciones que producen, la capacidad de las organizaciones con las que trabajan y también con los responsables de la formulación de políticas y las comunidades con los que interactúan. 

Retos

Al leer los diferentes blogs, noté la sinceridad con que los autores plantean los desafíos con que se han encontrado al trabajar en pos de una mayor igualdad de género.  Como investigadora de las cuestiones de género y como mujer, algunos de los obstáculos en torno a la investigación de políticas que noté a través de mi propia experiencia y en la lectura de estos blogs y mi reflexión al respecto incluyen los siguientes:

  1. Contextos institucionales débiles y actitudes arraigadas que mantienen la discriminación de género y evitan que las mujeres puedan avanzar en sus carreras laborales y asumir posiciones de liderazgo.
  2. Desafíos que dificultan movilizar un fuerte apoyo para priorizar las cuestiones de género en todas las etapas de la investigación.
  3. Falta de interés y participación por parte de las partes interesadas externas para implementar las pruebas obtenidas a partir de la investigación sobre cuestiones de género en relación con las intervenciones y las políticas públicas.
  4. Redes informales y oportunidades de mentoreo que suelen ser más accesibles a los investigadores hombres.
  5. Falta de datos desagregados y de disponibilidad de los datos para poder hacer un seguimiento del avance y desarrollar soluciones efectivas que permitan lograr la igualdad de género.
  6. Falta de visibilidad y representación para los grupos excluidos que experimentan la marginación en identidades que se superponen, tales como clases y castas, raza, geografía y capacidad, y las comunidades LGBTQ2, que suelen quedar excluidas de las conversaciones sobre temas de género. 

Crear un entorno que incluye la perspectiva de género

Los blogs destacan reflexiones y estrategias creativas de los autores con la intención de promover un entorno más propicio para la igualdad de género. A continuación, se mencionan tres de ellas:

  1. Reformular el tema para dar prioridad a la igualdad de género    

Una reflexión continua sobre las maneras en que se hace referencia a este tema en los medios, las políticas e incluso en las conversaciones informales nos obliga a cuestionarnos las creencias que comúnmente se sostienen, así como las áreas de exclusión dentro de los sistemas sociales, lo cual tiene un efecto inmediato sobre las recomendaciones que se hacen en cuanto a las políticas. En la quinta publicación, Shrimoyee Bhattacharya del CSTEP señala una creencia común entre los planificadores urbanos de que, a medida que la calidad de vida en las ciudades mejora, es natural que de algún modo se traten los temas relativos a la igualdad de género. No obstante, reformula esta idea reconociendo que la priorización de un plan urbano con inclusión de género contribuirá a una mejor calidad de vida, dado que eso colocará en un lugar preponderante los derechos de las mujeres a participar en igual medida que los hombres en la planificación de sus ciudades. Además, Lissette Calderón y Margarita Beneke de Sanfeliú de la FUSADES desarrollan la idea de que el empoderamiento de las mujeres genera un mayor crecimiento económico. Para ello, documentan su compromiso institucional de colocar a las mujeres en posiciones en las que se toman decisiones y cómo esto ha impulsado a que la FUSADES profundizara en áreas de las políticas que antes se pasaban por alto, como la violencia de género en el transporte público en El Salvador.

  1. No dejar a nadie atrás = la participación de todos

“No dejar a nadie atrás” es el principio que nos permitirá lograr los ODS, y los blogs se explayan sobre dos ideas cruciales que dan sustento a esta frase: el acceso y la integración.

Reconociendo que las mujeres de las zonas rurales y remotas enfrentan mayores desafíos para acceder a los servicios básicos de salud, Job Eronmhonsele reflexiona sobre el estudio del CPED que investiga los desafíos y las soluciones para garantizar que las mujeres de las áreas rurales no solo tengan acceso sino que también busquen y empleen los servicios de salud destinados a las madres, los recién nacidos y los niños.

No solo es esencial que se asegure un acceso equitativo a los derechos y servicios básicos, sino que la participación inclusiva (desde las personas más marginadas a las que más acceso tienen) es necesaria para abordar la desigualdad de género y la actualización de los roles ocupados por hombres y mujeres. Lissette y Margarita de la FUSADES al igual que María del Grupo Sofía acentúan la necesidad de no dejar la igualdad de género en manos de cada persona y, más específicamente, de que no se vea solo como “un tema de las mujeres”, sino que se lo entienda como un proceso tendiente a articular y cambiar las desigualdades en cuestiones de género que tanto los hombres como las mujeres con frecuencia dan por sentado. Lissette y Margarita dicen al respecto que se trata de “tomarse el tiempo para convencer a nuestros colegas hombres que no se trata de una cuestión de 'apoyar a las mujeres y no a los hombres'”.

  1. De la investigación a la acción

Por último, los autores de esta serie de blogs se han basado en su investigación y sus experiencias personales para iniciar cambios entre las personas y también las instituciones.  .

En el caso del Grupo Sofía, esto significó crear un conjunto de herramientas para las personas y las organizaciones que facilita la tarea de pensar en las cuestiones de género y un directorio de expertos en ciencias sociales de las mujeres para aumentar la visibilidad de las mujeres en los medios y los eventos académicos.

En el caso de la FUSADES, esto implicó la implementación consciente de cambios de adentro hacia afuera, desde incorporar más mujeres a su Junta Directiva a crear el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer a fin de promover el empoderamiento económico de las mujeres.  

En el caso del CPED, esto significó acercarse a las mujeres que se encuentran en áreas de difícil llegada para comprender sus necesidades y demandas en cuanto al acceso a los servicios de salud para las madres, los recién nacidos y los niños, además de institucionalizar esquemas de seguros de salud comunitarios que prioricen los servicios de salud inclusivos.

En el caso del CSTEP, esto implicó incluir protocolos y consideraciones de género en todas las etapas de la investigación, en particular en relación con la recopilación de datos, su análisis y difusión. 

De aquí al futuro

Muchos de los think tanks que la ITT apoya hace años que trabajan para mejorar la igualdad de género en sus países y en todo el mundo. No obstante, lograr la igualdad de género es un proceso de cambio lento. Quizás debido a eso, siento que es todavía más importante destacar las pequeñas victorias y el desafiante aunque en definitiva gratificante proceso de reflexionar sobre las experiencias de desigualdad de género en nuestras vidas, analizarlas y compartirlas para no perder perspectiva de nuestro avance.

Tal como Naila Kabeer escribe al reflexionar sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la igualdad de género: “debemos prestar más atención al contenido de los cambios que queremos ver, no solo a su forma, a la calidad de las soluciones que conseguimos, no solo a su cantidad, y debemos prestar más atención al proceso que empleamos para lograr nuestros objetivos, a las cuestiones de participación, inclusión y responsabilidad, porque así es cómo obtendremos contenido, calidad y transformación estructural”.

Basándome en las lecciones extraídas de los ODM, y en línea con la naturaleza participativa de los ODS, creo que esta es una oportunidad para que los think tanks definan para sí mismos qué significa la igualdad de género en sus comunidades y de que se reúnan de manera global para aprender los unos de los otros acerca de cómo transformar las desigualdades de género arraigadas en las estructuras y los modelos mentales.