En este blog, compartimos nuestro aporte para “generar” igualdad de género en las agendas de planificación urbana y reflexionamos sobre cómo, mediante esta investigación, el proceso de aprendizaje también ha modificado la manera en que tratamos las cuestiones de género en las tareas que realizamos.

[Nota de las editoras: La autora es investigadora científica sénior del Centro de Estudios de Ciencia, Tecnología y Políticas (CSTEP), y reside en Bangalore, India. Es planificadora urbana de formación, y sus principales intereses en materia de investigación incluyen problemas de sostenibilidad urbana y sistemas de apoyo a las decisiones en ciudades. Es el quinto de una serie de blog sobre los think tanks y la igualdad de género, editada por Shannon Sutton y Natalia Yang.]

Durante la última semana de septiembre de 2017, un prominente periódico indio publicó un artículo de opinión sobre la principal misión de sanidad y limpieza de la India, la misión Swachh Bharat (en español, India Limpia). El autor del artículo es el ministro de Estado a cargo de Vivienda y Asuntos Urbanos. Allí explicaba que el programa sería un éxito porque tendría un impacto liberador sobre las mujeres, tanto en zonas urbanas como rurales.  Esto resulta particularmente interesante, dado que es poco habitual que un programa para el sector urbano (fuera del ámbito directo de ministerios, como los de Asuntos de la Mujer, Educación y Salud) esté vinculado de manera tan directa con la igualdad de género. De hecho, históricamente, las políticas de desarrollo urbano de la India han hecho hincapié en la agenda de “no dejar a nadie atrás” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) mediante la inclusión de los pobres de las zonas urbanas. Asimismo, en la actualidad, está surgiendo un discurso orientado al “derecho a la ciudad para todos” en los debates públicos de la India.

En el CSTEP, hemos seguido de cerca las conversaciones sobre los ODS, en particular, en relación con el Objetivo 11, que apunta a crear ciudades sostenibles e inclusivas. En nuestra labor, hemos decidido concentrarnos en la intersección entre el Objetivo 11 y el Objetivo 5 (igualdad de género y empoderamiento de la mujer) en respuesta a ‘Starting Strong: the first 1000 days of SDGs’ (Comenzar con fuerza: los primeros mil días de los ODS).  También nos abocamos al Objetivo 6, que apunta a lograr el acceso universal al agua segura y al saneamiento, dos aspectos fundamentales de la seguridad y la igualdad de las mujeres. Para ejemplificar cómo emprendemos esta tarea, nuestro artículo de investigación “Localising Gender Equality Goals through Urban Planning Tools in South Asia” (Identificación de objetivos sobre igualdad de género mediante herramientas de planificación urbana en Asia meridional) tiene como objetivo comprender la situación del “género” en las prácticas de planificación urbana y de prestación de servicios en los cuatro países estudiados: India, Bangladesh, Nepal y Sri Lanka. 

Salvar la brecha entre la igualdad y la planificación urbana

A partir de investigaciones, se ha determinado que las mujeres y los hombres perciben y utilizan los espacios de distinta manera. Por ello, es importante tener en cuenta diferentes perspectivas de género en la planificación urbana.  No obstante, muy pocos planificadores urbanos se han detenido a analizar el papel del género en la planificación urbana (una excepción a esta regla es este artículo de Renu Khosla). Esta conclusión fue validada durante nuestras entrevistas con planificadores urbanos, encargados de adoptar decisiones, investigadores y representantes del Gobierno, del sector privado y del mundo académico.  Muchos creían que la agenda de género se abordaría de forma automática al mejorar la calidad de vida en las ciudades.  Sin embargo, pocos reconocían que mejorar la calidad de vida en sí podría surgir como resultado a realizar planificaciones más inclusivas en cuanto al género.

Un obstáculo significativo que enfrentamos al calcular el estado de indicadores para los Objetivos 11, 5 y 6 fue la falta de datos desglosados por género. Los ejercicios formales de planificación urbana presentan numerosos problemas similares en relación con los datos. No obstante,  si bien estos datos se encuentran disponibles mediante encuestas por muestreo, por lo general, los planificadores no saben cómo utilizarlos de manera eficaz. Por lo tanto, es esencial capacitar adecuadamente a los planificadores si se recopilan y se utilizan datos desglosados por género.

Asimismo, nuestras conversaciones con las ONG fueron reveladoras, en especial cuando hablamos con aquellas personas que trabajan sobre el terreno, mejorando la participación de la comunidad urbana pobre. De cualquier manera, aun las intervenciones exitosas realizadas por las ONG tendían a ofrecer escasos ejemplos de igualdad de género y poca evidencia de integración en procedimientos institucionales sólidos.

¿Qué significa construir ciudades con igualdad de género?

Nuestra investigación ha arrojado importantes conclusiones para formular acciones de prioridad que necesitamos para construir ciudades igualitarias. Por ejemplo, nos hemos dado cuenta de que la mentalidad de las partes interesadas afecta la implementación de una agenda de género. En consecuencia, para construir ciudades que incluyan la igualdad de género, es primordial fomentar la educación en materia de género en la sociedad. 

Un segundo ejemplo obtenido a partir de nuestros datos de investigación muestra el impacto de las alianzas masculinas a la hora de influir sobre un cambio que permita una mayor igualdad de género en las ciudades. Cabe mencionar una entrevista particularmente memorable con una popular concejala local de la India, que trabaja para mejorar las condiciones de transitabilidad peatonal en su distrito electoral. Según reveló, contar con el apoyo de los integrantes masculinos de su familia —que ejercen importantes cargos políticos— le permite vencer inhibiciones y trabajar con la comunidad a fin de mejorar las condiciones urbanas locales de manera significativa.

Nuestra investigación sugiere un conjunto de acciones prioritarias, que deberían tener múltiples aspectos y niveles. Por ejemplo:

  • Un mandato donde se establezca que las políticas y los planes deben reflejar la Nueva Agenda Urbana, junto con instrumentos de financiación complementarios y mecanismos de implementación, control y evaluación.
  • Desarrollo de la capacidad y protocolos organizativos adecuados que mejoren el potencial de los planificadores urbanos para construir infraestructura igualitaria en las ciudades.
  • Implementación de tecnología que permita realizar cambios en todos los niveles. Por ejemplo, diseñar y ubicar baños y fuentes de agua comunitarias podría facilitar en gran medida la vida de las mujeres pobres en contextos rurales, al ahorrarles tiempo y preservar su dignidad, además de protegerlas de delitos y enfermedades. 

El aprendizaje más importante para nosotros

Las conclusiones más relevantes del estudio trascienden sus aspectos técnicos. Mediante la investigación, determinamos que hombres y mujeres perciben de manera diferente la necesidad de una agenda de igualdad de género en la planificación urbana. Por lo general, los encuestados de género masculino creen que se están realizando mejoras visibles en la esfera del empoderamiento femenino. Esperan que las organizaciones interesadas se hagan cargo de exigir una mayor inclusión de género y no consideran que sea una cuestión que deba ser promovida por mandatos vinculantes. En contraste, las encuestadas de género femenino parecen más sensibles ante las sutiles discriminaciones presentes en las normas y en las prácticas sociales e institucionales. Por lo tanto, esperan más reformas visibles para la representación de la mujer en la planificación urbana.

De cara al futuro, esperamos aplicar lo que hemos aprendido en nuestras próximas investigaciones. Ya hemos comenzado a hacerlo, por ejemplo, mediante la adopción de un enfoque más instruido en cuanto a la agenda de ciudades inclusivas, donde evaluamos datos de partida y establecemos parámetros en torno al acceso a la infraestructura y a las soluciones tecnológicas. Asimismo, actualmente estamos liderando un estudio para crear un “marco basado en las intersecciones a fin de implementar una integración de género eficaz” en el sector de Agua, Saneamiento e Higiene en tres ciudades de Andhra Pradesh, India. El objetivo es diseñar un marco con base empírica para hallar puntos de entrada y protocolos específicos que permitan integrar perspectivas de género en la planificación del saneamiento, haciendo hincapié en captar los puntos de vista de los más marginalizados en los diferentes géneros.

En conclusión, nos sentimos empoderados al poder identificar maneras más sutiles de abordar cuestiones de sostenibilidad, ya que la agenda de “no dejar a nadie atrás” sin duda tiene carácter universal. 

“Nunca más volvería a ser lo mismo”

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