Los Objetivos de Desarrollo Sostenible convocan a tomar medidas significativas en relación con la salud para 2030: reducir, en una tercera parte, el índice de mortalidad prematura producida por enfermedades no transmisibles, poner fin a las muertes prevenibles de los recién nacidos y de los niños menores de cinco años y terminar con las epidemias de las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles, entre otras[i]. Sin duda alguna que no se trata de una hazaña menor. Al contrario, se trata de problemas complejos que exigen soluciones integrales. Fortalecimiento de los sistemas de salud –la red dinámica de personas y organizaciones que trabajan para mejorar la salud de una población en particular– es un paso clave para realizar avances eficaces hacia la consecución de estos y otros objetivos de salud; las instituciones de investigación en políticas públicas (también conocidas como think tanks) pueden brindar ayuda al respecto.

¿Por qué son importantes los sistemas de salud? Los sistemas de salud sólidos posibilitan ambientes y prácticas que fomentan la salud, y responden de manera eficaz a las cuestiones en materia de salud actuales y emergentes de una población. Tienen la posibilidad de prevenir enfermedades a la vez que prestan servicios de atención a la salud de manera oportuna y fiable a aquellos que los necesitan.

Sin embargo, estos sistemas con frecuencia tienen dificultades para mantenerse robustos y estables, debido en gran parte a las fluctuaciones o limitaciones de recursos disponibles, ya sea financieros, estructurales o humanos. Asimismo, estos sistemas se ven afectados por motivaciones políticas, impactos  económicos, inquietudes de seguridad, desastres naturales, al igual que por la fuerza del liderazgo y las asociaciones. Por lo general, un sistema de salud débil se manifiesta en la prestación, calidad o cantidad inadecuada de los servicios que proporciona, particularmente en zonas remotas.

En un marco ideal, actores de todos los sectores participarían de un sistema de salud y trabajarían juntos para mejorar su enfoque general para la prestación de servicios de salud de calidad, equitativos y eficientes. Sin embargo, no siempre se presenta esa situación. Dada su naturaleza interdisciplinaria y su capacidad para hacer que los interesados se involucren en las cuestiones fundamentales de política pública, los think tanks pueden desempeñar un importante papel en el fortalecimiento de los sistemas de salud. Pero primero, ahondemos un poco más en el asunto para tener un mejor entendimiento de la complejidad subyacente de la salud y los sistemas de salud.

La salud es compleja y por ende también los sistemas de salud

La salud presenta varias dimensiones. Tiene en cuenta los numerosos factores físicos, mentales y sociales que afectan el bienestar de las personas y comunidades. Es más, estos factores están influidos por una combinación de distintos contextos ambientales, biológicos, culturales y socioeconómicos. Mediante el examen de estos factores y sus interconexiones, los investigadores y los profesionales de salud pública pueden tener un mejor entendimiento de las causas que hacen que las personas de una población se enfermen o que su enfermedad empeore.

Para poder comprender la complejidad de un sistema de salud, podríamos remitirnos al Marco de acción de los sistemas de salud de la Organización Mundial de la Salud, el cual identifica seis elementos modulares fundamentales. Es importante observar que estos son interdependientes –los efectos de toda acción de política dirigida a un elemento en particular repercutirían en los otros. Por ejemplo, una intervención que tenga como objetivo mejorar la governanza podría derivar en un financiamiento para la atención de la salud más eficiente y una prestación de servicios más amplia.

 

El enfoque de elementos modulares también ayuda a identificar las brechas que existan en un sistema de salud determinado, como por ejemplo la prestación poco equitativa de los servicios de salud entre comunidades rurales y urbanas. Estas piezas que faltan entorpecen la capacidad de un sistema de salud para mejorar la salud de la población a la que, a fin de cuentas, es a la que brinda sus servicios. Este enfoque ayuda a los involucrados en el sistema a delimitar las áreas específicas donde las inversiones o políticas son más apremiantes y pueden ejercer el mayor impacto.

Forjando las respuestas de política pública fundamentadas

Mediante la investigación interdisciplinaria y la colaboración activa con diversos interesados, con frecuencia los think tanks están más en consonancia con las realidades locales. Tienen un buen entendimiento de la manera en que los diversos factores pueden influir en la salud de la población. Asimismo, los propios think tanks son actores en los sistemas de salud y pueden contribuir a fortalecerlos utilizando la evidencia para orientar las decisiones de política relacionadas con la salud. Un número de think tanks apoyados por la Iniciativa Think Tank (ITT) centran sus labores de investigación en acciones de política que, por ejemplo, ayudan a mejorar el liderazgo y la gobernanza, fortalecer los sistemas de información y la rendición de cuentas, y a mejorar la prestación de servicios.

Piense, por ejemplo, en el trabajo del Consortium pour la recherche économique et sociale (CRES) en Senegal. Sus investigaciones contribuyeron a que el gobierno nacional aumentara la tasa de impuestos a los productos de tabaco y se aprobara una ley nacional sobre el tabaco que limita su producción, uso y venta. Las investigaciones demuestran que la tributación sobre el tabaco es una estrategia eficaz para disminuir el tabaquismo y, por ende, la incidencia de enfermedades y muertes relacionadas. El CRES también aportó a la Economic Community of West African States (ECOWAS) recomendaciones fundamentadas en investigaciones para la formulación de una nueva directiva sobre la tributación sobre el tabaco, lo cual es una excelente ilustración de la forma en que un think tank puede contribuir a mejorar los impactos sobre la salud a nivel regional.

Para resaltar otro ejemplo, las investigaciones realizadas por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) en Perú, contribuyeron a forjar un nuevo programa de inversión en infraestructura a cargo del Ministerio de Desarrollo e inclusión social. Entre 2013 y 2016, se invirtieron USD 225 millones al año en infraestructura rural, con inversiones paralelas en agua potable, saneamiento, electricidad, telecomunicaciones y caminos. Se prevé que con estas inversiones aproximadamente 2 millones de peruanos que viven en zonas rurales tendrán acceso a la infraestructura básica. Si recordamos el enfoque de elementos modulares de la OMS, estas inversiones contribuyen al fortalecimiento de sistemas de salud mediante una mejor prestación de servicios básicos, los cuales pueden tener impactos positivos en la salud de las personas.

Los think tanks son actores importantes en los sistemas de salud

Los think tanks son miembros de una red de organizaciones e individuos más amplia que puede contribuir a perfilar acciones de política pública en diversos niveles, desde el local hasta el internacional, lo cual ayuda a mejorar los impactos en la salud.

Para que un programa sea sostenible y eficaz este debe contar con el apoyo de las comunidades. Es más probable que las soluciones sean aprobadas cuando tienen en cuenta la dinámica social, cultural y medioambiental de una comunidad en particular. Dada su capacidad para hacer que los ciudadanos y otros interesados participen activamente en las cuestiones de política pública, con frecuencia los think tanks entienden bien las distintas necesidades subyacentes y pueden ayudar a comunicar estas a los encargados de formular las políticas. Esto, en combinación con sus investigaciones, puede servir de orientación en la toma de decisiones sobre cómo elaborar políticas y programas en materia de salud que sean eficaces e impactantes para las poblaciones a las que van dirigidas. Efectivamente, los think tanks pueden ayudar a adaptar los programas o políticas exitosos a otras regiones e implementar en mayor escala las soluciones comprobadas a niveles más altos, lo cual beneficiaría a un mayor número de personas.

Es obvio que el trabajo que realizan los think tanks puede contribuir en gran medida al fortalecimiento de los sistemas de salud. Ayudan a identificar y a cerrar las brechas de las políticas públicas al igual que a perfilar e implementar políticas inclusivas e integrales que pueden mejorar los impactos en la salud para muchas personas. En relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, no hay duda de que todo este trabajo realiza aportaciones significativas hacia los objetivos importantes y ambiciosos que se han establecido con respecto a la salud.

[i] http://www.un.org/sustainabledevelopment/fr/

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