Hace más de cuatro años, la revista Beijing Review publicó un artículo sobre la “época dorada“ de los think tanks de China. Políticas importantes habían anunciado previamente esta época dorada. Hu Jintao pidió mejorar el apoyo intelectual a la formulación de políticas, lo cual, según se dice, comportó una “cuarta generación” de think tanks entre 2007 y 2009. Luego, en 2012 y 2013, el presidente Xi Jinping y comités clave del partido comunista requirieron la formación de “think tanks con características chinas”. Esto causó una explosión de esfuerzos e interés en los think tanks, lo cual se reflejó en la investigación del panorama nacional de los think tanks por parte de académicos chinos, un incremento de los eventos dentro de los think tanks e, incluso, el establecimiento de más think tanks. La revista Review destacó que los “responsables de la toma de decisiones se han abierto cada vez más a las sugerencias de fuentes externas”.

¿Cómo era China ya en una “cuarta generación” de think tanks? Tras el establecimiento de la República Popular China, el modelo soviético brindó la plantilla inicial para la “primera generación”. (Véase Sylvia Menegazzi). Todos estos think tanks estaban integrados en instituciones públicas, ya sea directamente dentro del gobierno, en academias patrocinadas por el gobierno, financiadas por ciudades o las fuerzas militares, en universidades, etc. Incluso ahora, la gran mayoría de los think tanks tienen alguna afiliación con un ente público y reciben fondos públicos. (Véase Xu Zhufeng y este resumen más reciente de otro trabajo de On Think Tanks).

Se han generado más olas de aperturas de think tanks (a veces seguidas de períodos de cierres) desde la primera generación. El período de reforma durante la década de 1980 experimentó un crecimiento especial con un enfoque en el asesoramiento sobre la reforma. Más recientemente, se mostró interés en promover los “think tanks sociales”, dado que se consideran mejores en términos de intercambio internacional. El Centro de China para Intercambios Económicos Internacionales (CCIEE) es el ejemplo paradigmático de esto y se fundó en 2009.

La época dorada reciente continúa hoy. Los think tanks chinos siguen presentando innumerables eventos, como ser conferencias, foros de alto nivel y cumbres.  En general, los comentaristas de los think tanks ven estos eventos e intercambios y visitas internacionales asociadas como una mezcla de diplomacia pública, ejercicios de consolidación de prestigio internacional, pruebas de nuevas formas de trabajo, fortalecimiento de la familiaridad con participantes extranjeros a largo plazo y, en algunos casos, promoción de las inversiones y el comercio.

Con frecuencia, las iniciativas chinas clave también tienen sus propias redes de think tanks. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), consagrada en la constitución de China el año pasado, tiene su Red de Think Tanks de la Ruta de la Seda (eSiLKS), así como el Foro para la Cooperación entre China y África (FOCAC) tiene el Foro de Think Tanks de China y África. Más aún, se siguen estableciendo nuevos think tanks: el Centro Internacional para el Desarrollo del Conocimiento (CIKD) se inauguró en 2017 con un enfoque en temas de desarrollo internacional y la Agenda de 2030.

Sin embargo, al mismo tiempo que se insiste en la expansión y el progreso de los think tanks chinos, también se exige que sigan pautas específicas. En primera instancia, el gobierno definió más detalladamente qué significan las “características chinas”, lo cual no solo incluye llevar a cabo investigaciones de calidad y tener una reputación internacional, sino también promover una imagen positiva de China y mantener los dogmas del socialismo chino. En segundo lugar, a partir del año pasado, se indicó a todos los think tanks que se asocien a una entidad gubernamental, universidad o academia de ciencias sociales para garantizar una estructura de “gestión doble“.

En términos generales, los think tanks se enfrentan a diversas exigencias contrapuestas. Han recibido apoyo por razones de política nacional e internacional; explícitamente, el gobierno les ha solicitado que brinden asesoramiento sobre políticas y que también promuevan el modelo de China. Se requiere que los think tanks participen en debates de segunda vía (Track 2) y que forjen más intercambios internacionales, pero, en paralelo, deben permanecer dentro de cierto marco ideológico.

Con regularidad, aparecen informes que exponen las dificultades que van surgiendo. Hace poco, el South China Morning Post informó que los formuladores de políticas estaban desconcertados en cuanto al asesoramiento sobre cuestiones de comercio con los Estados Unidos. Según se dice, los integrantes de los think tanks no solo practican la autocensura, sino que deben mantener cortas sus visitas al extranjero.

El año pasado, el presidente Xi anunció una “era nueva” y una mayor participación de China en el escenario mundial. Se espera que los principales think tanks chinos jueguen un rol clave en estos esfuerzos. Posiblemente, incluso veamos más redes y eventos. Hasta ahora, sin embargo, hemos visto menos colaboración en las investigaciones con otros think tanks en el hemisferio sur, en comparación con la cantidad de eventos.

No obstante, dados el sinfín de participantes y la situación de muy rápida evolución, esto puede cambiar. Muchos think tanks, universidades y multilaterales están participando en este espacio tanto dentro como fuera de China y cada vez son más las redes internacionales que apoyan la investigación, el intercambio entre pares y el uso compartido de políticas. Los asuntos internacionales, desde el comercio hasta la seguridad, también son cada vez más impredecibles para muchos países, lo que conlleva desafíos y oportunidades para los think tanks. La siguiente publicación del blog abordará las especulaciones de lo que puede ocurrir a continuación para este sector creciente.