La Iniciativa Think Tank constituye un ejemplo único en el que las agencias de financiamiento público aúnan esfuerzos con las fundaciones filantrópicas privadas con el fin de ofrecer apoyo financiero básico, sin ninguna asignación prevista y a largo plazo, a una serie de think tanks. En combinación con los valores subyacentes del programa en el sentido de que los think tanks tienen propiedad institucional de sus subvenciones básicas y la independencia para diseñar su agenda de investigación, el programa sigue demostrando la diferencia transformadora que marca en los think tanks que reciben apoyo y en los ecosistemas de los que forman parte.

Como conferenciante principal en la 4a conferencia Internacional sobre RSC auspiciada recientemente por el Institute of Public Enterprise (IPE) en Hyderabad, la pregunta clave que les planté a los participantes fue si este modelo internacional se podría repetir a nivel nacional en la India. ¿Podría combinarse el financiamiento público con el corporativo en la India de una manera similar a la de la ITT, debidamente adaptado al contexto nacional institucional y político, de tal modo que los think tanks meritorios pudieran recibir apoyo en un esfuerzo por desarrollar la identidad nacional? En un sentido, existen dos partes inherentes a esta pregunta. Una, ¿por qué se debe brindar apoyo a los think tanks? y la segunda, si efectivamente se les da apoyo, entonces ¿cuál es el mejor mecanismo para hacerlo?

Los think tanks son los socios preferidos

La primera pregunta se podría responder en varios niveles. Primero — como signatario de los ODS  y la Agenda 2030, India debe ponerse a trabajar en serio y rápidamente para cumplir con los objetivos mundiales, los cuales presentan retos profundos. La revolución de los datos que esto supondrá fue resaltada, ni nada más ni nada menos, que por el propio Grupo Asesor de Expertos Independientes de la ONU en agosto de 2014. Sin embargo, la implementación de capacidades institucionales para recopilar datos es necesaria pero no adecuada para dicho propósito. Los enormes volúmenes de datos en tiempo real deberán ser analizados, no a través de las redes sociales sino mediante un proceso riguroso integrado por  investigadores de buena calidad que conocen las herramientas analíticas y los contextos a profundidad. Los think tanks proporcionan un instrumento importante con el cual emprender esta enorme tarea con destreza.

El valor de las investigaciones en ciencias sociales

Segundo — los gobiernos son los usuarios más grandes de los resultados que obtienen los think tanks, los cuales constantemente abordan cuestiones de política pública a corto y mediano plazo, y se relacionan directamente con las autoridades públicas para orientar la formulación de políticas. Un estudio reciente realizado por el Institute of Economic Growth (IEG), Delhi y publicado en el libro editado sobre investigación en ciencias sociales en la India en 2017 concluye que ‘existe una presencia considerable de estudios y referencias sobre investigación en ciencias sociales en diversos documentos de política de ministerios y en los planes quinquenales de la Comisión de Planificación’. Por ejemplo, encontraron que hasta 666 referencias a la investigación en ciencias sociales se citan en 200 documentos de política clave de tres ministerios de la Unión de la India: los Ministerios de Desarrollo de Recursos Humanos, Desarrollo Rural y Desarrollo de Mujeres y Niños, disponibles en sus respectivos sitios web.

No obstante, es muy bajo el nivel de financiamiento de la investigación en ciencias sociales por parte del gobierno de la India. Otro estudio efectuado por el Institute of Social and Economic Change (ISEC), Bangalore, en el mismo libro, muestra que el financiamiento total del gobierno para la investigación en ciencias sociales en 2010-11 –el año más reciente del que se disponen datos– de gobiernos de la Unión y estatales fue de INR 486 crores (aproximadamente USD 700 millones) a precios actuales. La participación del financiamiento de la investigación en ciencias sociales en el presupuesto nacional de la India es de 0,025 %, y el equivalente de 0,0062 % del PIB. En contraste, por ejemplo, la participación similar de financiamiento público para ciencias y tecnología es de 0,86 % y 0,21 % respectivamente. Tercero — durante décadas los think tanks en la India, con y sin apoyo del gobierno, han ejercido una influencia significativa en las políticas públicas relacionadas con cuestiones económicas, sociales y tecnológicas críticas. De hecho, la India cuenta con una larga y gloriosa tradición de usar financiamiento público al igual que fondos filantrópicos privados para establecer nuevas instituciones de investigación al igual que para proveer subvenciones básicas a algunas de las mejores instituciones de excelencia que trabajan en investigaciones de política pública. Con apoyo financiero básico se han establecido destacados centros de investigación y enseñanza en políticas públicas, tales como el Indian Institute of Management, Ahmedabad (IIMA), Tata Institute of Social Sciences (TISS), Indian Institute of Science (IISc), The Energy Research Institute (TERI) y muchos otros. Como ‘templos de la India moderna’, por décadas, desde la independencia, el Estado ha establecido la RSC como el conjunto básico de objetivos institucionales para las empresas del sector público, solo que sus prácticas de desarrollo y bienestar no eran conocidas como ‘RSC’ hasta recientemente.

La investigación de calidad en ciencias sociales:un bien público

Cuarto — la investigación en ciencias sociales es un bien público y, por consiguiente, su financiamiento debe seguir los principios bien establecidos de apoyo público. A pesar de que el financiamiento —en función del proyecto— es incierto o se proporciona en niveles bajos, como instituciones de investigación en políticas públicas, los think tanks han logrado crear su propio nicho en la producción de investigaciones de buena calidad que son necesarias para la formulación de políticas públicas en los países y a nivel mundial. Asimismo, con frecuencia se conjuntan en redes –siendo Southern Voice una de esas redes de think tanks del Sur Global– con el fin de orientar e influir profundamente en los procesos e impactos mundiales de las instituciones multilaterales.

Quinto — desafortunadamente, por una serie de razones, la investigación en políticas públicas en las universidades de la India ha experimentado un descenso secular y actualmente tiene un nivel muy bajo. Esto se debe, parcialmente, a la separación que ha existido durante décadas entre la investigación y la docencia en la India. Existen pruebas de que las universidades sostienen una relación simbiótica con los think tanks en el intercambio de profesores universitarios con investigadores de los think tanks que deriva en una situación en donde ambos salen ganando. También existen think tanks —como IPE, Hyderabad— que combinan la docencia con la investigación.

¿Un modelo de financiamiento ITT en la India?

Por todas las razones anteriores —y tal vez por otras cuantas— los think tanks merecen ser apoyados y fortalecidos. De ahí que surja la pregunta sobre cuál es el mejor mecanismo para apoyarlos. Independientemente de la posible acusación de que mi respuesta es parcial, les propongo que es precisamente gracias a mis conocimientos privilegiados de los valores, principios y funcionamiento de la ITT, y los cambios transformadores, que continúa ejerciendo en los numerosos think tanks que apoyamos, que estoy convencido de que un modelo ITT, debidamente adaptado al contexto nacional de la India, es un mecanismo que ha demostrado tener un apoyo exitoso. Combina todos los principios básicos de lo que ha constituido el apoyo eficaz y responsable; financiamiento de largo plazo y previsible, básico y sin ninguna asignación prevista; énfasis en la propiedad institucional que habilita la agenda de investigación independiente; de toque ligero pero con supervisión habitual y eficaz usando herramientas innovadoras y contactos en persona; evaluación simultánea y externa; apoyo dedicado y a la medida para el desarrollo de capacidad y un conjunto de objetivos e hitos claros y acordados mutuamente. Sin lugar a dudas, algunos destacados filántropos en la India y organismos internacionales —principalmente la Fundación Ford— proporcionaron un apoyo similar en los primeros años de independencia de la India, y algunas de las mejores instituciones en la actualidad fueron creadas y apoyadas por ellos inicialmente. Sin embargo, una gran parte de esa experiencia no se pudo documentar y compartir en el dominio público, ni el apoyo fue diseñado ni implementado de manera sistemática como la ITT —según se desprende de informaciones anecdóticas.

En su calidad de bien público, lo ideal sería que la investigación en políticas públicas fuera financiada con recursos públicos. Sin embargo, en vista de las limitaciones  y las distintas demandas a las que están sujetos los recursos públicos en un país en desarrollo como lo es la India, la nueva ley nacional sobre RSC —que se aplica tanto a compañías privadas como públicas— ofrece una oportunidad única de formar una asociación público-privada dirigida por el gobierno, algo parecido al marco de la ITT. Como una economía emergente, en un mundo multipolar, ¿podría la India ejercer el liderazgo en apoyo a la creación de conocimientos para mejorar la formulación de políticas públicas que, a la larga, ayuden al país y al mundo a alcanzar la sociedad ética que vislumbran los ODS?