De acuerdo al Banco Mundial, la región de África Subsahariana tiene la población de jóvenes más grande del mundo (15-24 años), y se espera que este grupo de población alcance los 42,5 millones entre 2010 y 2020. Las tendencias actuales indican que gran parte de esta sobreabundancia de jóvenes se encuentra en países de África Oriental, Central y Occidental. Para 2040, la cantidad de jóvenes africanos que se sumarán a la fuerza de trabajo será mayor que la cantidad de jóvenes de todos los demás países del mundo en conjunto. Habida cuenta de que el 12 % de los jóvenes africanos están desempleados o subempleados, en África Subsahariana se registra una de las tasas de desempleo más altas del mundo. Hará falta crear más de 18 millones de empleos por año hasta 2040 para poder absorber las nuevas personas que se incorporan a la fuerza de trabajo en el continente. 

[Nota del editor: Paul Okiira Okwi es Oficial Superior de Programas de la Iniciativa Think Tank y de los Programas de Empleo y Crecimiento del IDRC y trabaja desde la Oficina regional del IDRC para África Subsahariana en Nairobi.]

En un estudio reciente llevado a cabo por el Banco Mundial se muestra que  una gran proporción de jóvenes entre  15 y 24, incluidos graduados universitarios, de África Subsahariana trabajan por cuenta propia en el sector informal. Por ejemplo, en Mali el 94 % de la población está empleada en el sector informal mientras que en Etiopía y Sudáfrica la población en este mismo sector representa el 74 % y el 31 %, respectivamente. El nivel de empleo  de este grupo etario (15–24), en comparación con la población total, ha seguido estancado, en general, pese a que dicho grupo ha continuado creciendo. Esto significa que cada vez son más los jóvenes que no ingresan a la economía formal y, como resultado, no logran aumentar sus ingresos ni mejorar su situación laboral considerablemente. Por ejemplo, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (ILO), en seis de los diez países encuestados en 2013, más del 60 % de los jóvenes (a) estaban desempleados, (b) tenían un empleo de baja calidad, irregular y mal remunerado, por lo general en la economía informal, o bien (c) no habían ingresado a la fuerza de trabajo ni estaban estudiando. En Liberia, Malawi y Togo, la cifra supera el 70 %. Además, siguen existiendo diferencias en los ingresos y el empleo entre hombres y mujeres jóvenes, entre habitantes de zonas rurales y urbanas, entre entornos frágiles y no frágiles y entre distintas ocupaciones. 

Agricultura como alternativa

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) consideran que la agricultura constituye una de las posibles fuentes más viables de empleo para los jóvenes. El Banco Mundial prevé que la agricultura y la agroindustria de África se convertirán en una industria de 1 billón de dólares estadounidenses para 2030 y prevé que los mercados de alimentos africanos aumenten de 313.000 millones de dólares a más de 1 billón de dólares en 2040.  A pesar de este potencial, y aunque los gobiernos y los socios en el desarrollo han prestado una gran atención al sector agrícola, la ejecución de los programas dirigidos a revitalizar el sector ha sido débil, en particular en relación con las actividades encaminadas a incrementar la productividad y transformar los productos agrícolas en productos finales. El sector ha logrado resultados muy limitados en cuanto a la creación de puestos de trabajo decentes y bien remunerados para jóvenes. 

Por ejemplo, en Uganda, ante las dificultades cada vez mayores a las que se enfrenta el sector agrícola, incluidos los riesgos climáticos como la mayor variabilidad de las precipitaciones y las temperaturas más altas, las epidemias de plagas, la accesibilidad limitada a tierras cultivables, las malas prácticas agrícolas, el acceso limitado al mercado y la insuficiente aplicación de las leyes y políticas agrícolas, la mayoría de los jóvenes no ven en la agricultura una oportunidad económica atractiva. Para dedicarse a la agricultura, tendrían que diseñar nuevos mecanismos de gestión de la producción, cambiar lo que producen y cómo lo producen, y encontrar mercados para sus productos. Esto incluiría, para dar algunos ejemplos, una gran inversión en términos de capacitación o formación, tiempo, gestión de la tierra y cambios de sistemas agrícolas tradicionales por otros que incluyan invernaderos o de grandes cantidades de ganado por variedades de ganado más pequeñas y manejables de alto rendimiento. Situaciones como la sequía reciente en la región de África Oriental agravan los riesgos percibidos del sector y sirven para desalentar el trabajo agrícola entre los jóvenes. Además, la mayoría de los gobiernos de la región no cuentan con estrategias prácticas para brindar apoyo a los jóvenes emprendedores y agricultores del sector.

Para que la agricultura se convierta en una verdadera opción de empleo para los jóvenes será necesario realizar un profundo análisis y responder a preguntas como la siguiente: ¿cómo se puede reestructurar el sector para que sea más atractivo para los jóvenes? ¿Qué hay que hacer para eliminar los obstáculos estructurales que persisten en el sector? ¿Cómo podemos alentar las innovaciones locales en el sector agrícola? ¿Cómo podemos atraer a los jóvenes al sector agrícola y lograr que se queden, y cómo podemos crear puestos de trabajo decentes en toda la cadena de valor agrícola? ¿Qué función puede desempeñar la educación técnica o vocacional para facilitar la creatividad y la innovación de los jóvenes en el sector, y de qué manera?

De qué manera contribuyen los Think Tanks

Los Think Tanks pueden desempeñar un papel destacado brindando apoyo a los gobiernos para buscar soluciones a los problemas que estos enfrentan en la formulación de políticas. En una nueva investigación del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) que brindó apoyo a think tanks en Rwanda y Uganda se describe cómo se ha desatendido gravemente a la juventud africana y que tan necesitados se encuentra este grupo de la población. Durante mucho tiempo, han recibido soluciones políticas "contra incendios" que no han servido para resolver sus problemas. No tienen acceso a información agrícola pertinente, créditos, tierras, ni a los servicios que necesitan. Aun así, estos jóvenes tienen energía, innovación e interés de trabajar y con apoyo podrían modernizar el sector y aumentar la productividad. En Tanzania, por ejemplo, al no poder conseguir un empleo bien remunerado, tres jóvenes graduados de la Universidad de Sokoine comenzaron una empresa de procesamiento de productos lácteos llamada Shambani_Graduate_Enterprise (SGE).  Comenzaron con un proveedor de leche y una capacidad de procesamiento de 30 litros. Hoy, la planta recibe leche de más de 300 proveedores y tiene una capacidad de procesamiento de más de 1000 litros de leche. La empresa crea puestos de trabajo, promueva el consumo de leche y fomenta la creación de riqueza y trabajos entre los graduados mediante emprendimientos basados en la agricultura.

Mediante investigaciones, los think tanks como el Economic Policy Research Centre (EPRC) de Uganda han contribuido a la adopción de políticas sobre el uso de fertilizantes que deberían conducir al aumento de la producción del sector. En la investigación del EPRC se destacó que los suelos de Uganda ya no eran fértiles y necesitaban del uso de fertilizantes para reforzar los nutrientes del suelo y mejorar el rendimiento agrario. Si aumentan las cosechas, el sector agrícola tendrá más posibilidades de generar puestos de trabajo y atraer a jóvenes porque los requisitos de conocimientos formales suelen ser mínimos al inicio, lo que hace que los jóvenes puedan aprender gradualmente y pasar de tareas sencillas a otras tareas de producción más complejas. 

Las dimensiones de género

Desde una perspectiva de género, la participación de jóvenes mujeres de entre 15 y 24 en la fuerza de trabajo es por lo general más alta en África Subsahariana que en otras regiones del mundo. No obstante, más del 60 % de las mujeres trabajadores de África Subsahariana sigue trabajando en puestos tradicionalmente femeninos o en el sector doméstico y agrícola. Estos puestos suelen ser actividades que consumen mucho tiempo y de uso intensivo de mano de obra, y están mal remunerados o no son remunerados. La falta de tierras propias, de acceso al crédito y otros insumos de producción suele limitar la productividad de las jóvenes dejándolas en situación de extrema pobreza. Por ello, la feminización de la agricultura prevalece en los países de ingresos bajos de África Subshariana y es necesario mejorar los resultados del mercado laboral femenino. 

El camino a seguir

Para que la agricultura se convierta en una posible alternativa económica viable para los jóvenes africanos, los Think Tanks en África necesitan asumir el liderazgo al: 

  1. Brindar apoyo a las iniciativas de ‘investigación de ejecución” que tienen como objetivo desarrollar estrategias de empleo con base empírica y adaptadas al contexto específico. Los Think Tanks necesitan i) investigar qué es lo que funciona mejor en los ámbitos agrícolas y laborales, y ii) mediante la investigación y la promoción, deben brindar apoyo a aquellos que han obtenido buenos resultados al innovar, ampliar y replicar las historias de éxito.
  2. Alentar a los gobiernos a que revisen sus políticas en materia de tierras. Uganda, por ejemplo, no tiene una política nacional coherente y bien definida; en cambio, la tierra se rige por una serie de políticas dispersas que excluyen a los jóvenes y las mujeres. Mediante su trabajo de investigación y promoción, el equipo dedicado a cuestiones de tierras del Makerere Institute for Social Research (MISR) ha iniciado un diálogo sobre si las tierras deberían estar regidas por la costumbre, por contratos de arrendamiento o por tenencia de las tierras, y cómo pueden volverse más accesibles para todos, en particular para las mujeres y los jóvenes. Como factor importante de producción, en especial en zonas rurales, la revisión de las actuales políticas de tierras, de manera transparente, abriría la posibilidad de titularidad y el acceso a tierras en Uganda.
  3. Trabajar con otros actores del sector público y privado, realizar actividades de promoción e investigación dirigidas a reformar la educación técnica y vocacional para abordar las necesidades actuales del sector. Esto supone revisar los programas de estudio, mejorar las instalaciones y capacitar a los instructores con el fin de responder a las oportunidades agrícolas. Debido a que la mayoría de los jóvenes que viven en el continente son los que dejan de estudiar antes de ir a la universidad y se quedan en las zonas rurales, diseñar programas que ofrezcan capacitación y conocimientos en función del nivel educativo, y que consideren cuestiones de género, ayudará a abordar este reto. Por ejemplo, en zonas típicamente ganaderas, invertir en formación veterinaria básica para ayudar a aumentar la productividad, en el procesamiento de los productos animales y en la cría de ganado.
  4. Llevar a cabo actividades de investigación, promoción y apoyo dirigidas a lograr la aceptación de intervenciones específicas en materia de formulación de políticas públicas teniendo en cuenta la localidad, las zonas agroeconómicas, así como las necesidades de empleo y de género. Los Think Tanks deberían colaborar con los distintos actores del gobierno y las organizaciones de investigación para mejorar el uso de las conclusiones empíricas sobre políticas agrícolas y de empleo. Las estrategias actuales emplean un "enfoque único", que encubren las diferencias en cuanto al potencial de los recursos territoriales, así como las cuestiones de género y otras necesidades. Por ejemplo, el potencial de recursos y las necesidades de competencias de las niñas en poblaciones rurales y pesqueras no se parecen a las necesidades de las jóvenes que habitan en zonas seminómadas.

En general, África Subsahariana necesita crear más puestos de trabajo y revertir las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al empleo. No obstante, muchos jóvenes africanos no tendrán la oportunidad de encontrar empleos asalariados en el sector formal. En cambio, buscarán trabajo dentro de la familia, en el sector informal o el sector agrícola. De estos tres ámbitos, el sector agrícola es el que tiene el potencial de proporcionar mayores oportunidades, pero solamente si se afrontan las limitaciones de una mejor manera. Los Think Tanks están en condiciones de generar datos comprobados para la formulación de políticas que permitan crear mejores oportunidades en el sector agrícola brindando apoyo a las actividades de investigación, promoción y colaboración entre el gobierno y otros partes interesadas clave. 

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