[Peter Taylor del IDRC dirige una conversación interactiva (un "fishbowl") sobre la participación ciudadana. Fuente: Shannon Sutton / IDRC)

En una época de noticias falsas y creciente desconfianza en las instituciones públicas, la función de la evidencia en las políticas públicas y en la toma de decisiones es cada vez más cuestionada. Numerosos ciudadanos de todo el mundo creen que su opinión acerca de cuestiones sumamente sensibles para ellos no es escuchada y se sienten cada vez más marginalizados de los procesos de elaboración de políticas públicas. Parece irónico que, en una época en que los avances tecnológicos han aumentado nuestra capacidad colectiva de comunicar ideas y compartir información con mayor velocidad y eficacia, tantos ciudadanos se sientan impotentes y desconectados de los procesos de toma de decisiones que condicionan sus vidas.

(Nota del editor: Peter Taylor es director de Desarrollo de Estrategias en el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo [IDRC] y ex director adjunto de la Iniciativa Think Tank, con base en Ottawa, Canadá. Emily Hayter trabaja desde Londres, Reino Unido, como especialista en Programas y jefa interina de Evidencia para Políticas en  INASP; además, se desempeña como administradora del Canon Collins Trust).

Una comunidad creciente de actores (entre ellos, investigadores, evaluadores, encargados de formular políticas con un sentido de empatía) están interesados en abordar estos desafíos promoviendo la participación ciudadana en la generación, la adopción y el uso de evidencia para elaborar políticas públicas. De esta manera, los ciudadanos podrían contribuir activamente con su experiencia de vida, por ejemplo, ofreciendo testimonios individuales, o bien mediante distintos mecanismos, como auditorías sociales y diálogos entre los ciudadanos.

Recientemente, hemos participado en numerosas conversaciones acerca de este tema, entre ellas, el “Foro Africano de Políticas Basadas en Evidencia” en Nairobi, en marzo de 2018. Tras debatir la cuestión con otros participantes, comenzamos a pensar en maneras de incluir a terceros que pudieran estar interesados y que también estuvieran trabajando activamente para fomentar la generación y el uso de evidencia aportada por los ciudadanos. Desde entonces, estas conversaciones se han incluido en otros eventos, entre ellos, “Evidencia 2018”, llevado a cabo en Pretoria, y el Intercambio de la Iniciativa Think Tank (TTIX), en Bangkok.

Reconocimiento de la dinámica de poder

La promoción de la evidencia aportada por los ciudadanos como un elemento fundamental de la elaboración de políticas públicas no es una novedad. Existe una larga trayectoria de esfuerzo, experiencia y aprendizaje que explora la sólida dinámica de poder del sector del desarrollo internacional, así como las relaciones de poder que designan qué opiniones son escuchadas y por qué motivos. Aún persiste una tendencia a que los actores de políticas y los encargados de tomar decisiones acudan al mismo grupo reducido de fuentes de evidencia, incluso cuando los mismos ciudadanos suelen tener el conocimiento más profundo acerca de la implementación concreta de las políticas, ya sea en la prestación de servicios de atención médica o en el acceso a educación de calidad a lo largo de toda la vida. Comprender la evidencia aportada por los ciudadanos puede marcar el camino para responder e incluso lidiar con algunas preguntas fundamentales sobre el poder y la igualdad, la evidencia utilizada para identificar qué vidas se ven afectadas por el diseño y la implementación de las políticas, y la realidad de quienes hacen escuchar su opinión a la hora comprender lo que sucede en la práctica. 

A medida que sigue creciendo el interés por la formulación de políticas basadas en evidencia, tomar más consciencia tanto sobre la interpretación del poder como sobre las prácticas necesarias para resolver desequilibrios en relación con el poder, puede ser útil para abordar algunas de las desigualdades que existen al determinar qué opiniones se tienen en cuenta y de quiénes es el conocimiento más importante.  

¿De qué manera el concepto de “evidencia aportada por los ciudadanos” nos permite desarrollar el campo de la elaboración de políticas basadas en evidencia?

Familiarizarse con la evidencia aportada por los ciudadanos ofrece un enorme potencial para desarrollar el campo de la elaboración de políticas basadas en evidencia. Si analizamos de qué forma consolidar la participación ciudadana en la elaboración de políticas mediante procesos basados en evidencia, podemos acercarnos aún más a cuestiones relacionadas con la responsabilidad democrática y la eficiencia de las instituciones (lo que Parkhurst denominó “la buena gobernanza de la evidencia”). Asimismo, esto nos recuerda la base moral de la evidencia al acercarnos a cuestiones de justicia social e inclusión. Durante nuestras conversaciones, los ejemplos y las experiencias compartidos por nuestros colegas demuestran que el crecimiento y la incorporación de la democratización en África crean más espacios para que los ciudadanos participen en procesos donde la evidencia desempeña una función importante. Sin embargo, al abrirse nuevos espacios para que los ciudadanos aporten evidencias, también surgen nuevos desafíos. Es necesario asegurarse de que los procesos de recopilación de evidencia sean inclusivos y sostenibles. Hemos oído hablar mucho acerca de cómo se pueden institucionalizar los nuevos enfoques para recopilar evidencia de los ciudadanos y responder a ella de forma sistemática, y acerca de cómo las organizaciones, las redes y las coaliciones de actores interesados trabajan en conjunto para facilitar la recopilación de la evidencia y garantizar que sea aceptada en la toma de decisiones y en la elaboración de políticas. 

Aprender de la experiencia

Por lo general, los debates acerca del poder y las políticas quedan limitados a un nivel académico y abstracto, pero recientemente hemos conocido numerosos ejemplos interesantes de enfoques prácticos en África:

Avancemos con cautela

Somos testigos de una “oleada de mediación” que involucra diversos actores y enfoques en torno a la evidencia aportada por los ciudadanos, pero también debemos tener cuidado y no perder tiempo empezando de cero. Reconocemos la necesidad colectiva de aprender y construir algo mayor que la suma de las partes. ¿Cómo podemos apoyar y nutrir el desarrollo de comunidades que trabajen en la elaboración de políticas basadas en evidencia y que, a su vez, puedan impulsar el surgimiento de un campo nuevo? Reconocemos que las conversaciones que estamos manteniendo solo involucran a muy pocas personas en un momento determinado, pero parece haberse generado una sensación real de necesidad, relevancia y entusiasmo. ¿Cómo podemos ser lo más inclusivos posible a la hora de mantener estas conversaciones?

Queremos conocer su opinión 

Sabemos que muchas personas y organizaciones están interesadas en formar parte de esta conversación en un futuro. Quisiéramos conocer nuevas ideas y opiniones acerca de la mejor forma de ampliar el diálogo sobre este tema de manera deliberada, inclusiva y comprometida.