“El cambio existe a través de los prismas del poder, los sistemas y las normas sociales”. – Duncan Green, “How Change Happens” (Cómo sucede el cambio)

Cada vez que pienso en el cambio, me recuerdo de pequeña intentando entender álgebra: resolver variables desconocidas e intentar equilibrar ambos lados de una ecuación. El cambio puede ser tanto positivo como negativo y, según Duncan Green, también tiene entidad en sí mismo. Tiene dimensión y complejidad, y no siempre es lineal. Asimismo, el cambio ocupa espacio. Su longitud, ancho y profundidad poseen la capacidad de incrementar el bienestar de una persona, expandir las oportunidades de una comunidad o, incluso, modificar el rumbo de todo un país.

Tenemos certeza de esto.

En definitiva, nuestro desafío reside en cómo hacer que el cambio tenga lugar en algunos de los lugares ciertamente más frágiles y vulnerables del mundo. Duncan Green, en su charla más reciente en RSA, explicó los diferentes caminos que uno puede tomar para hacer que el cambio suceda. Destacó especialmente la noción de poder y cómo puede utilizarse para ejercer influencia a fin de que se produzca un cambio positivo respecto de un tema particular.

A lo largo de los 260 años de historia de la RSA, nos ha fascinado la idea de cómo sucede el cambio y de qué manera instituciones como la nuestra pueden aprovechar sus activos de la mejor manera posible para ampliar las oportunidades de todos y permitirles una mayor dignidad. Desde hace poco, proponemos que los activistas creativos individuales, los grupos y las instituciones deben buscar la legitimidad al intentar intervenciones sociales. En relación con esto, decimos que se debe “pensar como un sistema y actuar como un emprendedor”.

Es esencialmente importante que los think tanks y otras instituciones similares innoven a fin de crear un impacto en el mundo del siglo XXI. Esto puede ser todo un reto, es decir, intentar encontrar un equilibrio entre la propia independencia, ser políticamente astuto y funcionar dentro de un contexto político específico. Además, los think tanks deben colaborar de manera estratégica con nuevos socios fuera de sus redes habituales y utilizar esas alianzas para impulsar reformas, con el apoyo de las diferentes comunidades y el público en general. Esto se aplica naturalmente a las sociedades abiertas. No obstante, en contextos cerrados, se necesita un enfoque diferente, tal como desarrollar más abordajes internos y ejercer influencia sobre los diseñadores de políticas dentro de las redes principales. En resumen, los think tanks deben ser, en líneas generales, ágiles para adaptarse al entorno en que les toque operar.

Los modelos de think tank siguen evolucionando a medida que las instituciones se dan cuenta de que las viejas maneras de trabajar ahora resultan mecánicas y toscas en un mundo fluido, que está en cambio constante. Recientes desafíos tales como flujos de financiamiento limitados y el mayor escrutinio de las instituciones con financiamiento externo por parte de los gobiernos han hecho que crezca el apoyo a los think tanks desarrollados y financiados en forma local.

En la RSA, realmente creemos que la gente tiene el poder sobre sus propias vidas para generar cambios en sus comunidades locales. Compartimos esta perspectiva con nuestros colegas en la Iniciativa Think Tank, la cual propone que “invertir en organizaciones locales dedicadas a la investigación sobre políticas es el mejor enfoque para movilizar la capacidad creativa en el largo plazo. Es parte de nuestro ADN. Lo que comenzó en una cafetería en Covent Garden durante la Era de la Ilustración sigue vigente hoy en día en nuestro modelo de becas (Fellowship) en el que cada persona que comparte los valores de la RSA contribuye monetariamente al desarrollo de ideas progresistas y el respaldo de la acción social. Este modelo de becas podría replicarse y los think tanks podrían utilizarlo para complementar o reemplazar los flujos de financiamiento que se van debilitando así como para reforzar su credibilidad y sentido de pertenencia local”.

A muchos de nosotros nos agobia la carga de intentar destrabar algunos de los problemas más intrincados del mundo. La velocidad de la información los amplifica y hace que, por momentos, resulten abrumadores. Sin embargo, muy cerca de los orígenes de la RSA, el desafío que Duncan Green presentó ante un nutrido grupo de activistas creativos y generadores de cambio inspiradores propone una respuesta muy válida. Para que el cambio se produzca, debemos transformar la manera en que pensamos, sentimos y trabajamos. Esto es así para los agentes del cambio social, para los grupos de la comunidad y, especialmente, para instituciones como los think tanks que operan como enlace de características únicas entre la política y la práctica. 

Si desea más información sobre cómo los think tanks pueden respaldar el cambio social, consulte el documento de debate de RSA Global llamado Innovation in Think tanks - Policy influence and change in Developing countries (La innovación en los think tanks: la influencia de la política y el cambio en los países en desarrollo).